Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Acción de Gracias

Ensuncho De La Bárcena
Ensuncho De La Bárcena
Columnista
13 de octubre de 2023

En un emotivo encuentro, se honra a la vida y a las madres. Agradecimientos a la Tierra, ancestros y figuras clave, celebrando el amor y la unión.

Por Ensuncho De La Bárcena Hemos venido desde los siete puntos cardinales de la Tierra para dar las gracias a la vida con nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu. En el día de la Reina de Reinas, Nuestra Señora del Santísimo Rosario, la que nos ampara desde antes de nacer y nos sigue amparando después de la vida. La vida, lo más importante que nos puede ocurrir en la Eternidad del Tiempo. ¿Qué otra cosa es El Gran Misterio sino la ocasión más bella que tenemos para amarnos y abrazarnos? A eso vinimos hoy aquí: a celebrar a Nuestras Madres, que son Nuestras Reinas, símbolos del infinito Amor de Dios que se irradia desde el Cielo, como Luz del Sol. Y se irradia para todos, sin distingo alguno, sin descarte alguno, sin prejuicio alguno. Cada uno en su corazón tiene una Madre a la cual agradecer y a eso les invito ahora: demos gracias a la inspiradora energía de la Madre, que nos acogió durante 9 meses en su vientre para darnos a luz en nuestro mundo. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias a la Tierra, por acogernos, por darnos las plantas que nos alimentan, por darnos el aire que nos respira, por darnos el fuego con el que cocinamos y nos brinda calor, por darnos el agua que tomamos día a día, por darnos la lluvia que fecunda nuestros campos, por darnos los ríos que nutren nuestros suelos, por darnos el mar que brinda sosiego a nuestras almas, por darnos los animales que nos enseñan la música y nos muestran el vuelo, por darnos la luna que nos brinda poesía. Gracias a nuestros majestuosos árboles genealógicos que trenzan el bosque de los días. Cada rama es digna de amor, gratitud y admiración. Gracias, Padre Eterno, por nuestra familia europea, por nuestra familia asiática, por nuestra familia africana, por nuestra familia americana. Gracias, Señora del Pilar, por el Caribe, donde comenzó esta fiesta, este encuentro de sangres y culturas, el 12 de octubre de 1492. Gracias, Señora del Rosario, por ser luz en Lepanto. Gracias por el Ingenioso Hidalgo. Gracias por todos nuestros abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, saltacorrales, pentabuelos y todos los ancestros que hacen posible este instante. Gracias a nuestra Reina Madre, Nohorys Sofía, porque nos ha guiado con Amor y Sabiduría durante estos 80 años. Gracias a Don Rami, nuestro Rey, que también celebra esta fecha con nosotros. Gracias a cada una de las familias aquí presentes, por su cariño. Todo nuestro respeto y admiración. Démonos un abrazo, entre todos, para celebrar la vida, el amor, la salud y la alegría. ¡Y qué los siga cumpliendo! Amén.