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Opinión

Acabar el Icetex un crimen contra la juventud

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
28 de febrero de 2025

El gobierno colombiano genera polémica al intentar reformar el Icetex, crucial para estudiantes de bajos recursos. Las acciones, que incluyen cerrar créditos, suscitan protestas y dudas sobre su impacto educativo.

Por Valmiro Sobrino Oliveros Lo que la juventud colombiana no esperó nunca del "gobierno del cambio" es que intentara acabar con el Icetex. La juventud estudiosa de menos recursos económicos cuyas familias no tienen ingresos suficientes para darles una educación de calidad en las universidades privadas del país, abrigaron la esperanza de que el gobierno de "las reformas sociales" reformara este instituto de crédito no acabándolo, sino fortaleciéndolo económicamente, ampliando el cupo de becas y reduciendo los intereses y los plazos de pago, para que los cientos de miles de adolescentes pobres tuvieran educación. Un estudio reciente realizado por la Universidad del Rosario con la Fundación Hanns Seidel revela que los jóvenes de Colombia requieren más becas y financiación para ir a la universidad. Los jóvenes le dieron el 68% de importancia a la calidad académica; 42% al costo de las matrículas por semestre y 34% a la oferta de programas. El resultado muestra una preocupación de nuestra juventud por su educación. En noviembre de 2024, La República reportó que cerca de 930.000 estudiantes colombianos tenían una línea de crédito del Icetex. Pero el gobierno del cambio anunció en noviembre pasado a través de su ministro de educación Daniel Rojas la intención de convertir al Icetex en un banco de primer piso que según palabras textuales del propio gobierno le "permitiera recaudar ahorro del público" para que "los grandes empresarios del país pudieran hacer sus movimientos financieros en ese banco para potenciar de verdad la educación en Colombia" Sic. En resumen, convertir a los estudiantes en unos clientes de un banco sometidos al régimen de la usura financiera. Las protestas de todo el país no se hicieron esperar y la idea no ha prosperado, pero el gobierno entonces tomó un camino peor: asfixiar presupuestalmente al Icetex y hace poco acaba de anunciar que se han cerrado los créditos para nuevos estudiantes en el próximo semestre. Unos analistas se han preguntado incrédulos: ¿Cómo se explica que un gobierno que prometió la reivindicación social en materia educativa de las clases pobres de Colombia, se le ocurra poner a nuestros jóvenes en las garras despiadadas de un banco privado? y ¿Cómo se explica que se hayan cerrado los créditos para miles de nuestros adolescentes ávidos de estudios superiores? Es un crimen contra nuestra juventud.