Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Abelardo de la Espriella: renovación y democracia

Félix Manzur Jattin
Félix Manzur Jattin
Columnista
20 de abril de 2026

Abelardo de la Espriella irrumpe en el escenario político colombiano como un outsider en tiempos de profunda polarización ideológica y desencanto ciudadano. Su figura se proyecta como una alternativa frente a corrientes de izquierda radical que, según diversos sectores, promueven el estatismo, la censura y modelos que han derivado en crisis institucionales en otras naciones.

El debate político actual no puede desligarse de las experiencias de países como Cuba, Venezuela y Nicaragua, donde el debilitamiento de las libertades ha sido señalado por críticos como una consecuencia de proyectos ideológicos excluyentes. En este contexto, cobra vigencia la advertencia del filósofo Voltaire: "Cuando el fanatismo gangrena la mente, la enfermedad es incurable". Esta reflexión invita a analizar con prudencia los discursos radicales que dividen a las sociedades. De la Espriella, polifacético y políglota, es redención ante el escenario funesto que tiene la república. Nunca ha sido político, es empresario, jurista eximio, escritor, apoya fundaciones de tipo social hace años. Recordemos las becas y cosecha solidaria cuando el Covid. Domina varios idiomas.  Plantea una visión centrada en la defensa de la libertad, la democracia plena y el fortalecimiento del Estado de derecho. Su propuesta busca generar confianza en los ciudadanos mediante políticas orientadas a la seguridad, la inversión y el crecimiento económico sostenible. Uno de los pilares de su plan es la democratización del crédito para facilitar el acceso a vivienda social, promoviendo así la inclusión financiera y el bienestar de las familias. Asimismo, propone mejorar la cobertura y eficiencia en sectores clave como la salud y la educación, entendidos como motores del desarrollo humano. Su enfoque apunta a enderezar el país, estímulos a la empresa privada y generación de empleo digno.  Una verdadera solución agrarista con criterio empresarial y no populista. Colombia está prácticamente tomada por la subversión en más de 200 municipios y promete la defensa de la vida, honra y bienes de todos.  El concepto de “patria milagro” sintetiza su aspiración de construir un país próspero, donde la justicia social y las oportunidades reales no sean promesas, sino realidades tangibles. En medio de la incertidumbre política, su candidatura busca posicionarse como una ruta hacia la estabilidad, el progreso y la renovación democrática de Colombia.