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Opinión

Abelardo de la Espriella, camino a la presidencia

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
12 de junio de 2026

¿Por qué Abelardo se disparó y Cepeda se quedó? Cepeda es un hombre opaco, sombrío, sin brillo y sin capacidad para comunicarse con las masas; por eso tiene que escribir los discursos para leerlos en público. Es un trastorno de la personalidad llamado glosofobia; se presenta cuando la persona no maneja ideas claras en su cerebro, por lo que la comunicación se dificulta.

Pero además, su derrota anunciada es producto de una estrategia de campaña fatal. Su jefe de campaña es el propio presidente Gustavo Petro, de quien él dice que continuará copiando sus políticas en caso de ser presidente. Y este "jefe" de campaña, en vez de catapultarlo a la presidencia, lo ha enterrado. El fenómeno es sencillo: un presidente que fracasó en todas sus propuestas de reforma social no debió jamás salir a las plazas públicas como celestina de este candidato. Para poner solamente el ejemplo de la Costa Caribe, no hay un solo puente nuevo, un hospital nuevo, una universidad nueva, un kilómetro de vías terciarias, un aeropuerto nuevo, un puerto y una zona franca comercial e industrial nueva; nada de nada. El alcalde de Barranquilla, ciudad a la que le quitó los Juegos Panamericanos (la cita deportiva más importante del mundo después de los Juegos Olímpicos), dijo que a "Barranquilla no le había dado en 4 años un galón de pintura". El gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta, dijo hace unos días: "El presidente vino a Córdoba a hacer política", pero los 6 billones que necesitamos para reconstruir nuestro departamento de la tragedia invernal no ha aportado un peso. Cuatro años y la Costa Caribe no recibió nada. Pero lo que se juega ahora Colombia no es Abelardo versus Cepeda, sino dos modelos de sociedades. La una, la democracia, la libertad, la seguridad de la sociedad y de la familia, la dignidad de las Fuerzas Armadas, la libre empresa, el empleo digno, la paz verdadera, el respeto por las instituciones republicanas, una reforma agraria integral, la juventud en marcha, la seguridad jurídica, la grandeza de nuestra nación; o la otra, el atraso, las guerrillas mandando, una constituyente para eliminar la Constitución, otra Venezuela o Cuba; un porvenir oscuro y sombrío como su candidato; eso nos jugaremos y por eso De la Espriella creció y se encumbró como el próximo presidente de Colombia.