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Opinión

¡A votar!

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
28 de mayo de 2026

Este domingo tenemos de nuevo un compromiso democrático: el deber de elegir a la persona que gobernará nuestro país durante los próximos cuatro años. Es verdad que la situación parece calcada a la primera vuelta de las anteriores elecciones presidenciales: el candidato de la izquierda liderando las encuestas, un candidato outsider en segundo lugar, el candidato de los partidos tradicionales rozando esa posición sin conseguirla, y el centro casi sin opciones de pasar a la segunda vuelta.

No obstante, lo que ocurra el domingo no lo deciden las encuestas, sino los votos. El sufragio es la herramienta más poderosa que tenemos para hacer valer nuestra voz. Votar por cualquier candidato es el acto más responsable que podemos hacer por el país. Quedarse en casa porque se crea que todo está definido, que nada va a cambiar, solo favorece a quienes pretenden imponer sus ideas sobre las de los demás. La abstención no es ningún acto de rebeldía: es sumisión ante quienes tienen ventaja en el juego político. Es sucumbir ante quienes marcan la agenda del país y, de paso, dejarles el camino libre para que elijan por nosotros. En la primera vuelta se puede votar por el candidato que más nos convenza, aunque no tenga opciones reales de pasar a la segunda. En el balotaje, en cambio, casi siempre terminamos votando por el menos malo de los dos. Salir a votar es asumir un compromiso personal con el futuro de nuestro país. La democracia no es perfecta, pero tiene la gran virtud de permitirnos elegir a nuestros gobernantes. Aunque hayamos mantenido cierta distancia frente a la propaganda y la información electoral, nuestro voto vale tanto como el de nuestro vecino, ni más ni menos. A pesar de estar hartos de descalificaciones, promesas absurdas, discursos repetitivos, catastrofismos, autoelogios desmedidos y toda esa palabrería barata que ha inundado las redes y los noticieros, seguimos teniendo el deber y el derecho de hacer oídos sordos y marcar en el cubículo al candidato de nuestra preferencia.  Solo así estaremos tranquilos de haber actuado con coherencia. Nuestro deber es votar y confiar en que, juntos, habremos tomado la mejor decisión para Colombia.