
A recobrar el terrenal paraíso

En la antigüedad, la comprensión de mensajes se facilitaba con símiles. La historia de Adán y Eva, explicada desde la meditación, revela la independencia mental y el retorno a la unidad.
Por Olga Lucía Bustamante En la antigüedad pocas personas accedían a una formación académica. En su mayoría las poblaciones eran analfabetas, no sabían leer ni escribir. Por esto, los mensajes de los pocos eruditos que habían, eran dados a través de símiles y comparaciones que facilitarán su comprensión. La Biblia, de origen Hebreo, en su Antiguo Testamento fue escrito aproximadamente 500 años a.C. "En las religiones abrahámicas, Adán y Eva fueron los primeros pobladores de la tierra. El pasaje bíblico explica el origen de la humanidad a través de la religión judía, relatos adoptados por el cristianismo y el islam." (Web). Son muchas las interpretaciones dadas a esta narración. La más coherente, para mí, es la respuesta obtenida a través de una meditación. La mente hace silencio para darle paso a la sabiduría del espíritu, se deja de pensar, se detiene la capacidad de adoptar posiciones especulativas, se renuncia a juzgar y elegir, y el espíritu se conecta a la Fuente Divina. Lo que se llama, 'colocar la mente en blanco'. "Los frutos cuando están maduros caen del árbol que los nutrió. Cuando los hijos 'maduran', son capaces de tomar decisiones por sí mismos, solo entonces están listos para salir del hogar que los alimentó. Prefieren hacer caminos ellos solos, se sienten fuertes y seguros para soltarse de la mano de los progenitores." Esta analogía, aclara la salida de Adán y Eva del paraíso. Vivían en un paraíso espiritual, un lugar sin dolor, donde todo existía con solo desearlo, su esencia era el amor, la abundancia y la paz: El árbol de la sabiduría. Al estar unidos al amor del Creador, ellos conocen los beneficios del mundo espiritual, el cielo, donde adquirieren la capacidad de 'decidir' por sí solos, esto implica escoger libremente entre dos opciones: dulce o amarga, mucho o poco, emancipación o sometimiento… etc. Adquieren entendimiento. Al nacer comienza la prueba terrenal: soltarse del árbol que nos nutre, de la Fuente Creadora, y cada uno escribe autónomamente su propia historia. En conclusión: Adquirir la 'capacidad de decidir', nos da independencia mental y física. Esta se gana al desligarse de la protección de la naturaleza perfecta, Dios. Para asumir luchar nuestra propia vida, y empezar a ganar el pan con el sudor de la frente. Pero, olvidamos el origen. El gran reto, es, no estando en el paraíso, conectar la mente con el corazón para escuchar la sabiduría interior, que nos recuerda quienes somos. Quien lo logra, sabrá regresar a la Unidad. Este sería entonces, para mí, el gran significado de la vida.