
¿A quién se le cree?

En Colombia, el debate sobre la veracidad de las cifras económicas y sociales se ha convertido en un campo minado de desinformación y tergiversaciones. Por un lado, el presidente Gustavo Petro presenta indicadores que destacan logros importantes en su gestión, como la reducción de la pobreza y mejoras en la educación y la salud. Sin embargo, por otro lado, desde diferentes sectores —incluidos analistas independientes, medios de comunicación y la oposición— aparecen datos que contrastan de manera significativa con las afirmaciones del mandatario. Esta dualidad de información genera una alarmante confusión entre los ciudadanos, quienes se ven desbordados por discursos contradictorios.
La falta de confianza en las cifras no es un fenómeno nuevo en el paisaje político colombiano. A lo largo de los años, los gobiernos han manipulado datos para presentar una imagen favorable, mientras que la oposición ha utilizado cifras alteradas para socavar credibilidad. En este contexto, los colombianos se encuentran atrapados en una maraña de informes que, lejos de ofrecer claridad, profundizan la incertidumbre. Cuando el presidente habla de avances en la inclusión social, pero organismos internacionales y expertos muestran un panorama sombrío sobre el desempleo y la desigualdad, el ciudadano promedio no sabe a quién acudir en busca de la verdad. En la instalación del Congreso quedó en evidencia que hay cifras e indicadores que no encajan.