
A propósito del golpe militar a Arce

El intento de golpe en Bolivia, con raíces en la inestabilidad política latinoamericana, revive el legado de dictaduras militares. Colombia, con distinta historia, ofrece contraste.
Por Carlos Rodríguez Santos Las horas de incertidumbre que vivió Bolivia este miércoles, tras que un grupo de militares se movilizara en el centro de La Paz, lo que el presidente Luis Arce calificó de intento de "golpe de Estado", nos lleva a contextualizarnos, pues, todo acto humano debe ser mirado dentro de un contexto cultural y tiene relación con la cultura y, efectivamente, los regímenes autocráticos tradicionalistas más característicos del mundo contemporáneo son las dictaduras militares de América Latina. Durante los sesenta, setenta y ochenta, la situación política de los países latinoamericanos ha sido continua oscilación entre dictaduras militares y "gobiernos democráticos"; claro, que en algunos países se ha producido más golpes militares que en otros, como es el caso de Bolivia en donde son numerosos y las revueltas como las conspiraciones militares han sido permanentes, desenlazados entre 1960 a 1982 y es lo que explica, culturalmente, el intento de golpe militar del general Zúñiga en Bolivia en pleno siglo XXI, que no deja de ser un legado anacrónico. Mientras que Colombia ha tenido presidentes: dictadores inocultables y dictadores en apariencia legítima. Los dictadores inocultables son: Simón Bolívar (1828-1830), Rafael Urdaneta (1830-1831), José María Melo (1854), Gustavo Rojas Pinillas (1953-1957) y dictadores en apariencia legítima: Rafael Núñez (1885), Miguel Antonio Caro (1892-1898), Jorge Olguín (1921-1922), Pedro Nel Ospina (1922-1926), Laureano Gómez, Álvaro Uribe, incluso Duque. En Colombia, entonces, la dictadura militar solo lo tocó en el siglo XIX y en la década de los años cincuenta y, por ello, se haya caracterizado por una estabilidad institucional y civilista ejemplar para los países latinoamericanos que han sufrido durante la primera mitad del siglo XX larga cadena de golpes militares y explica, culturalmente, por qué en este gobierno no haya funcionado las revueltas de algunos reservistas y tampoco el "golpe blando" denunciado insistentemente por el presidente Petro. Pero, esa "estabilidad institucional y civilista ejemplar" no implica que seamos un "Estado democrático", pues, ¿el poder político en Colombia ha sido del, por y para el pueblo? o ¿del, por y para los partidos políticos?, lo que indica que, a diferencia de Bolivia, la situación política son los partidos políticos y no los golpes militares. Se las dejo allí.