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Opinión

A propósito del día de la salud mental

Olga Leonor Hernández Bustamante
Olga Leonor Hernández Bustamante
Columnista
11 de octubre de 2025

La salud mental es respuesta a determinantes sociales, a realidades que son el marco desde el cual cada uno tiene el reto de construir su cotidianidad.

“Lo que pasa doctora, es que la depresión no es para los pobres. Me dijo ella, venezolana, que vivía en un barrio vulnerable de Bucaramanga hacía ya tres años. Si por mi hubiera sido continuó me hubiera quedado día y noche acostada en la cama, llorando y extrañando mi tierra y mi familia, preguntándome qué hacer con mi vida, convenciéndome de que era la mejor decisión. Aunque para pasar hambre en tierra ajena mejor pasar hambre en mi país. Pero no, tengo dos hijos por los cuales velar, mi esposo no quiso venirse, pero yo tenía que hacerlo, soy profesora, así no parezca, y sé que el desarrollo del cerebro de mis hijos depende de lo que coman en los primeros cinco años de vida y allá, ni juntando mi sueldo y el de mi marido, podíamos comprar algo que sirviera y cuando había plata, no había nada en el supermercado. ¿Usted sabe la tristeza de ver a su hijo llorando por hambre después de usted haber estado trabajando el día entero? ¿Usted sabe lo que es engañarle la barriga con un pan para que se quedara dormido, sabiendo que darle eso y nada era casi lo mismo? La depresión no es para los pobres, ni el duelo, ni nada de eso. Cuando usted tiene que garantizarse la vida, todos los días, no se piensa en nada más. Aunque en las noches se llore, sintiendo que el peso del mundo es demasiado grande y que una lo lleva solita en la espalda. Es decir, sé que estoy triste, pero no tengo tiempo para estarlo. Usted me entiende doctora, la barriga no se llena de lágrimas sino de comida”. “Vivo en un infierno. La casa es grande, cómoda, la cocina es inmensa, tenemos carros y la empresa de mi papá nos da para vivir bien, la verdad. Pero lo grande de la casa solo esconde una familia que funciona mal. Mi papá es adicto al trabajo, desde que se levanta hasta que se acuesta está peleando por el teléfono con alguien, escupiendo órdenes e instrucciones, comiendo parado en la cocina cualquier pan con un café porque dice que no tiene tiempo para sentarse con nosotros a desayunar. Mi mamá vive temblando y asustada, con miedo a que le griten. Es una mujer casi hecha de papel, tu puedes ver su palidez y una sonrisa montada en la cara escondiendo su infelicidad. Todas las noches se toma una botella de vino, sola, mirando la televisión. No tengo recuerdos de mi papá o mi mamá en el colegio, yendo a algún acto de esos públicos o hablando con los profesores el día de recoger las notas. Mi papá no me habla, solo me grita y nos trata a todos como si fuéramos sus empleados y él, el jefe tirano y violento. La verdad, lo único bonito de mi familia, es la casa donde vivimos”. Dos historias a propósito del día de la Salud mental, conmemorado ayer 10 de octubre. La salud mental no depende de la buena voluntad y la fortaleza, herramientas o capacidades emocionales de cada persona.