
A propósito de consensos: noviembre de 1981

A cien años del natalicio de Betancur, se analiza su capacidad política. Un repaso revela la estrategia crucial para su victoria de 1982, marcada por divisiones políticas y astutas alianzas.
Por Andrés Ramos Cabrales A propósito de los cien años del expresidente Betancur, se han decretado en los escenarios intelectuales y políticos del país, homenajes póstumos muy merecidos. Pero ninguno se ha concentrado en su capacidad política. Razón suficiente para atrevernos hacer un repaso político del momento clave, decisivo y decisorio, de su tercera aspiración, veamos: Fue muy pequeña la ventaja -127.000 votos- la que le sacó Turbay, cuestión que lo alebrestó para romper con la patética disonancia cordial y entregarse a la búsqueda o mejor, a la consolidación de su propuesta de consensos y concertación nacional, que sería después el lema de su campaña "si se puede" triunfante para 1982. Un artilugio poderoso, propio de la suerte o más bien de la providencia, fue la división del partido Liberal, cuando un sector, el Llerista, se había sumado a la campaña del disidente Luis Carlos Galán, sin embargo, la candidatura oficial del Partido de gobierno, el más poderoso de Colombia, en cabeza de Alfonso López Michelsen, pisaba fuerte. López casi pierde en la convención liberal que lo eligió candidato oficial, la primera vez, al enfrentarse a su antiguo jefe, el presidente Carlos Lleras Restrepo, quien quería repetir por fuera del Frente Nacional. Ese voto público famoso de López Michelsen a Carlos Lleras fue definitivo. López gobierna con Álvaro Gómez, después de que Doña Berta, en uno de sus Tábanos, le inyectara veneno al Gobierno. La ponzoña política acostumbrada era irremediable pese al esfuerzo de Ospina Pérez, en algo parecido a la respuesta de Eduardo Mariano D'Urzo, cuando le preguntaron a qué partido pertenecía, respondiendo siempre: "por el que orienta Próspero y desorienta Abelito" refiriéndose a los jefes conservadores del Atlántico. López reinó con Gómez y todo era regocijo. Pero cuando López, quiso repetir, le pasó lo mismo de Lleras, o más bien, apareció Lleras, intoxicando la contienda con Luis Carlos Galán. Y fue por esa razón, que Belisario ganó, o quizás fue la más evidente. Sin embargo, nos llamó poderosamente la atención, que se tenga como factor remoto, la convención conservadora de noviembre 27 de 1981. Si bien, el partido se había unido para apoyarlo, en la segunda carrera de Betancur por la presidencia, no había contado con mayorías parlamentarias y en este era muy débil para enfrentarse al partido Liberal, a pesar de su división, contaban con el respaldo del gobierno y con la mayoría. Porque las tenía. Fue por eso por lo que se propuso de nuevo la unión del partido Conservador, liderada esta vez no por el presidente Ospina, sino por el presidente Pastrana y Álvaro Gómez. Pero se necesitaba la mayoría parlamentaria. La cohesión, necesaria para mantenerla, a que no se desbaratara. Primero convencer al doctor Gómez en que declinara su aspiración, pues venía esperándola con paciencia después de su primera derrota y, por otra parte, alinear al presidente Pastrana, para que este no apoyara a ningún otro candidato. ¿Quién podría lograr eso? Betancur, solo, no podía. Tenía que jugársela astutamente, creando un triángulo de influencia compuesto por Miguel Escobar Méndez e Ignacio Valencia López, afectos de ambos pedestales. Valencia López, hijo del presidente Guillermo León, había sido el abanderado de la primera campaña de Betancur y Miguel, ex - ministro de Valencia y de Pastrana, contaba con el respaldo de un sector parlamentario y era amigo de Álvaro Gómez, sin haber pasado por el Laurenismo. Además, Escobar Méndez, gozaba de un respeto en las regiones, por su seriedad, pero sobre todo porque podía aquietar las aspiraciones de Álvaro, de manera fría, manteniéndolo como garante de la unión. Sin eso, a Betancur le hubiera tocado enfrentarse a los tigres del partido Liberal, y quizás no hubiera ganado. Pero, dócil, manso de corazón, esperó y creyó… La convención dio fruto, y quizás sea la última triunfante del Partido Conservador.