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Opinión

A otro perro con ese hueso

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
22 de abril de 2024

El incumplimiento de requisitos legales en nombramientos del Gobierno Petro genera controversia. Medios revelan funcionarios sin cumplir la ley, incluyendo embajadores y directores. La justificación del ministro de Minas, cuestionada.

Por Ismael Guerra de la Ossa Ha estado en el tapete noticioso del país últimamente, el incumplimiento de los requisitos legales que deben acreditar para poder posesionarse en cargos públicos quienes son nombrados en la nómina del Gobierno Nacional y sus entidades descentralizadas. Acuciosos, como deben ser, los medios de comunicación han revelado que asumieron sus funciones en el Gobierno Petro muchas personas que no cumplen los requisitos de ley para ejercer sus cargos. En tal situación estarían embajadores, cónsules, directores de departamentos administrativos, entre muchos otros. En el DPS (Departamento de Prosperidad Social), por ejemplo, se posesionó Gustavo Bolívar que lo único que ha podido acreditar es su diploma de bachiller. Es decir, nada de bagaje en el sector público. Igual sucedió en otros casos. Al respecto, le oí decir en declaraciones de prensa hace unos días al ministro de Minas y Energía, Andrés Camacho, que tal situación es justificable pues es la primera vez que la izquierda llega al poder y por lo tanto sus militantes no pueden contar con una adecuada experticia en la administración pública debido, lógicamente, a que como eran de izquierda no los nombraban en cargos públicos. Endeble, débil y enclenque esa justificación, por muchas razones, una es que aquí en Colombia y en el mundo a nadie se le impide cursar una carrera profesional por su ideología. Otra razón, y de peso, es que no es cierto que en nuestro país los izquierdistas solo ahora, con Petro, han podido acceder a cargos públicos. El magisterio oficial ha estado desde siempre repleto de izquierdistas. En la rama judicial abundan los que profesan esa ideología lo mismo que en las demás ramas del poder público y ello está bien, pues los dineros con que se pagan sus sueldos provienen de todos los colombianos sin distingos de color político. Además, al ministro Andrés Camacho se le olvida que en el período 2019-2022, la izquierda en Colombia era dueña y señora de muchos gobiernos locales, entre ellos los de las tres principales ciudades del país: Bogotá, Medellín y Cali, sobre todo el de Bogotá, el cargo público más importante después de la Presidencia de la República. De manera que no nos vengan con el cuento de que ahora, con Petro, es que la izquierda gobierna. A otro perro con ese hueso.