
A mitad de camino

El gobierno nacional cumple dos años con resultados cuestionables: reforma agraria lenta, déficit fiscal y escándalos de corrupción. La "Paz Total" no avanza y la seguridad empeora, anticipando un difícil futuro.
Por Fernando Negrete Montes Una persona empieza a salir de una montaña cuando pasa la mitad y con la sensación de que el camino por recorrer es más fácil porque cada vez se acercará a la salida, contrario a lo experimentado en el primer tramo cuando lo que hacía era adentrarse más y más en la espesura de la selva con todos los riesgos que esto implicaba y la incertidumbre de poder salir y no perderse en ese laberinto desconocido. Esta grafía para ilustrar la llegada a la "mitad de camino" del actual gobierno nacional quien este 7 de agosto cumplió los primeros dos años de su período presidencial, con la sensación de haber transitado un camino espinoso por desconocimiento de lo que era administrar una nación que había construido en dos siglos un Estado de derecho con unas instituciones que respondían a un sistema democrático que adolecía de problemas y que la gente esperaba fuesen superados por quien decía tener la solución. La gestión y los pobres resultados obtenidos empezando por la reforma agraria que solo llega a la compra de 180 mil hectáreas de un total de 3 millones como meta en el cuatrienio, del desbalance en las finanzas públicas que en 2024 presentan un déficit de 43 billones y de 12 en el proyecto de presupuesto para 2025, de los escándalos de corrupción que empezaron con la financiación de la campaña presidencial y que involucran al hijo del Presidente y que van con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Ungrd. Y como en el relato de a quien le han dado una paliza por su mal comportamiento, el tema del orden público o seguridad sigue campeando con acciones de los grupos alzados en armas que no le caminan al "cuento" de la "Paz Total", por lo que no se ve en el horizonte la luz que permita decir que por lo menos esta ley va a sacar la cara ante el fracaso de las otras reformas que, por fortuna, no pasaron como el caso de la salud y cuyo piloto lo está padeciendo el magisterio con su desmejora en la atención. El fondo de esta situación es que este gobierno comulga todavía con unas ideas o doctrinas montadas sobre la lucha de clases que el mundo superó con la educación y el desarrollo tecnológico que permiten avanzar en la escala social con unas administraciones públicas que mejoren las condiciones de vida de la población, superando la corrupción y la exclusión social características de los partidos tradicionales y que el actual emula con lujo de detalles. En este sentido, no pinta bien el panorama para la salida de la montaña, sino un largo recorrido que va a golpear, una vez más, a los más pobres y ahora desde la otra orilla.