Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

A las madres

Rafael Negrete Quintero
Rafael Negrete Quintero
Columnista
10 de mayo de 2023

En el Día de la Madre, las anécdotas y recuerdos afloran. Este homenaje explora el amor maternal desde diversas perspectivas, destacando su inagotable importancia.

Por Rafael Negrete Quintero Sobre las mamás puede haberse dicho todo, no lo dudo. No suele haber un ser más importante en la vida de una persona, de la especie en general. Sin embargo, siempre habrá algo por decir, si no, la importancia de la madre sería finita y no lo es. Las anécdotas que cada quién atesora en lo profundo constituyen esa fuente inagotable de inspiración que cada año, por esta época, decidimos poner a disposición de nuestros seres queridos. Algunos con más elocuencia que otros, algunos con un simple, poderoso y a veces difícil, porque se da por sentado, te quiero mamá. No son solo las anécdotas claro, también tenemos los recuerdos. En mi cabeza está la imagen intacta de mi madre llegando a Montería en los años 80's con una maleta, un niño de 4 años y otro de 1, bajo el brazo. A una tierra ajena arribó buscando formar su propio hogar, persiguiendo el amor. Qué no por joven y tonto es menos amor. Recuerdo el cuento porque se lo escuché a ella, una y otra vez, no porque realmente me acuerde del episodio. A diferencia de un amigo que dice tener recuerdos de un piedrazo en la cabeza a esa edad. Embustero. A mi abuela materna la recuerdo moliendo el maíz para hacer las arepas a las 4 de la mañana, de pronto 5. Era oscuro en todo caso. Antes de que se levantara la tropa ella estaba ahí, velando porque los suyos comieran. Alimentando el cuerpo, porque el alma la alimentaba con una camándula, pidiendo que la llevaran siempre a misa. De la paterna me recuerda una mecedora, siempre a la par del abuelo, lista para dar un consejo o alzar la voz cuando hacía falta. Otros a sus madres las verán en otros objetos, tendrán otras anécdotas, diferentes recuerdos. Habrá hijos de maestras que las reconocerán en un tablero. Otros en un juego de cartas, en un pocillo de café. En unos buenos chicharrones, un tamal o un crochet. En un libro o en una flor. Una bebida para los nervios o en un olor. Yo hoy veo a la mía en los visos claros del pelo de mi hija o en una madre que desembarca, en cualquier parte, con dos niños y una maleta. Para todas las madres que luchan en silencio, para las que cuidan a una hija enferma o para las que disfrutan su vida a plenitud, felicidades. Eso es lo que merecen. Ser felices después de tanto esfuerzo. Porque no seríamos nada sin ustedes, nada. Las creemos naturales, pero son sobrenaturales. Si alguien sabe de milagros son ellas, nuestras queridas madres. Rectificación. La Gerente Nacional de Infraestructura Física del Banco Agrario me señaló que los cajeros electrónicos hacen parte de la Gerencia de Canales. A ella mis disculpas. Era una crítica institucional. Hacen falta cajeros, sin dudas.