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Opinión

50 años de Unisinú

Arianna Córdoba Díaz
Arianna Córdoba Díaz
Columnista
12 de abril de 2024

Hace 50 años, la Universidad del Sinú (Unisinú) inició su camino. Hoy, referente académico, celebra su aniversario con reconocimiento a la calidad y un legado de progreso.

Por Arianna Córdoba Díaz Los senderos para que el progreso entre a una región son diversos. Otrora era a lomo de mula atravesando agrestes trochas, o por embarcaciones surcando mares o ríos, luego a través de vehículos motorizados y también por aeronaves. Pero más allá de estos el progreso a nuestra región, desde otra perspectiva, entró además por otro camino adicional: por el que labró el doctor Elías Bechara Zainúm, al fundar hace 60 años la primera institución de educación superior en el Departamento, la Universidad de Córdoba de carácter público y, 10 años después, en 1974, funda la Universidad del Sinú – Elías Bechara Zainúm. Y sí, Unisinú, ampliamente conocida y apreciada en la región y el país, cumple en este mes de abril sus primeros 50 años; hoy es referente académico, de innovación, con grandes logros en investigación, extensión e internacionalización y con acreditación institucional de Alta Calidad, por segunda vez, reconocimiento otorgado por el Ministerio de Educación Nacional. Vale la pena recordar que esta Institución, hoy insignia en Córdoba con Seccional en Cartagena y Extensión en Bogotá, no nació hace 50 años con las asombrosas dimensiones que hoy la caracterizan. Lo hizo bajo otra razón social en una poca pretenciosa edificación del centro de Montería y, ofreciendo programas de carácter técnicos; pocos años después tuvo la posibilidad de "mudarse" a una sede más espaciosa, conocida como la Casa Amarilla en la margen izquierda de esta ciudad, se transformó en la Corporación Universitaria del Sinú, sus programas comenzaron a transitar a nivel profesional y luego, paso a paso, bloque a bloque, fue consolidándose en el Campus que hoy la distingue. Igualmente adquiere el carácter académico de Universidad. Sin embargo, convertirse en el complejo universitario que ofrece desde pregrados, hasta doctorados, incluyendo especializaciones y maestrías, en magníficas instalaciones y con excelsa academia, ha llevado tiempo, pero sobre todo trabajo, disciplina y responsabilidad. No fue fácil para el doctor Elías Bechara y su consorte, doña Saray Castilla de Bechara, iniciar esta quijotesca idea -como algunos en su momento la calificaron- de fundar Unisinú, a ellos les tocó enfrentar los molinos imaginarios de la incredulidad que rondaba y sortear un panorama con más sombras que luces. Pero persistieron, trabajaron sin desfallecer y finalmente demostraron que el progreso a la sociedad, entra y de manera muy efectiva, recorriendo el camino de la educación superior, formando profesionales, especialistas, magísteres y doctores, cuyo quehacer es generar bienestar a los pueblos a través de su ejercicio. El doctor Elías y doña Saray partieron de este mundo hace ya varios años, pero quedaron sus hijos y varios de sus nietos, custodiando celosa y responsablemente la llama del conocimiento que ellos encendieron, para que esta nunca se extinga y continúe propagando sabiduría, bienestar y progreso en donde quiera que esté un unisinuano.