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Opinión

380 mil millones

Arianna Córdoba Díaz
Arianna Córdoba Díaz
Columnista
31 de mayo de 2024

La propuesta de constituyente para reelegir a Gustavo Petro genera preocupación en Colombia. Escándalos y descontento ciudadano avivan el temor ante esta iniciativa, con un costo de 380 mil millones.

Por Arianna Córdoba Díaz Los colombianos tenemos por estos días 380 mil millones de razones para preocuparnos por la posibilidad de darse una constituyente que le abriera las puertas a la reelección presidencial, en este caso, del actual mandatario Gustavo Petro. Y preocupa sí, porque además de los estruendosos escándalos que han rodeado el actual gobierno, siendo el de la corrupción en la Ungrd uno de los más recientes y asombrosos, que han tendido un manto de duda sobre todo lo que el ejecutivo haga, el Presidente parece no darse cuenta que millones y millones de colombianos no están de acuerdo con que permanezca más en el poder -eso sin contar con los que nunca lo han querido ahí- Basta con recordar la multitudinaria marcha del pasado 21 de abril en la que en los cuatro puntos cardinales del país se abarrotaron con personas de todas las condiciones sociales en contra de las reformas y otras propuestas del actual gobierno. Si bien es cierto que pocos días después Petro, como aprovechando las tradicionales marchas del día del Trabajo el 1° de Mayo, se apropió de estas manifestaciones como si fueran respaldo para su gestión, no logró quitarle el lustre a lo ocurrido el 21 de abril. Pero no solo eso, el mandatario como que no se ha dado por enterado, o no quiere entender, que fueron muchos, pero muchos los estadios, plazas, festivales, conciertos o diversos escenarios del territorio nacional donde el público de manera espontánea rechiflaba en su contra entonando un corito que se hizo popular. El descontento con el actual gobierno es notorio, hay que ser ciego o hacerse el ciego para no verlo y no solo hablamos de encuestas, en las que la gestión de Petro cada vez obtiene menos aprobación, ni porque a nivel regional sea visto como un mal mandatario, incluso por debajo de Nicolás Maduro -que eso ya es mucho decir- sino porque se aprecia cómo sectores, como las juventudes, que contaban con él para supuestamente ser protagonistas del gran "cambio" han quedado decepcionados por el exceso de retórica y la nula ejecución. El malestar por la falta de efectividad del gobierno nacional se percibe en mercados, tiendas, transporte público, en tiendas de esquina y así, en cualquier rincón, pero aún así, él insiste en una constituyente, según Petro, para cumplir con los acuerdos de paz, pero la parlamentaria Zuleta, del Pacto Histórico, ya dijo públicamente que lo que buscan es la reelección del Presidente. Y si todo eso falla, es decir, si por la gracia de Dios no se da la constituyente, ya hasta tienen plan B, el que sin asomo de vergüenzas dio a conocer el exfiscal General, Eduardo Montealegre y que consistiría en que el jefe de Estado convocaría vía decreto una asamblea constituyente para extender su período presidencial. Como quien dice, a las buenas o a las malas se atornillaría en el poder. Así pues, vemos que son 380 mil millones de razones para estar preocupados con esta situación, así como también en la época de Samper, hubo unos 8.000 motivos para mantenernos angustiados. Jefe de Programa de Comunicación Social – Unisinú