
29 años de defensa, democracia y libertad

El periódico El Meridiano celebra 29 años de labor como voz de los ciudadanos de Córdoba. Su rol clave en la democracia, informando y fiscalizando, lo convierte en un patrimonio colectivo.
Por Marta Sáenz Correa En la forja diaria que entre todos hacemos de la democracia, en esa construcción colectiva de una sociedad respetuosa de los derechos fundamentales en un Estado de Derecho, los medios de comunicación cumplen una labor no solo informativa, de por sí ya bastante importante, sino la de fiscalizadores del bien colectivo. “Un buen periódico es una nación hablándose a sí misma”, dijo Arthur Miller. Es precisamente eso lo que El Meridiano nos ha permitido hacer en estos 29 años a los monterianos, cordobeses, y en general a los colombianos: ser un órgano a través del cual hemos podido hablarnos, escucharnos a nosotros mismos, debatir y llegar a consensos regionales. Por eso en esta fecha tan especial, cuando El Meridiano cumple 29 años de fundación, lo resalto porque su labor ha sido importante para la región, como un tributo por su aporte y un agradecimiento por ser nuestra voz y representarnos y defendernos como sociedad frente al orden nacional, un orden que, paradójicamente, sigue siendo centralista en un país de regiones. He reflexionado sobre a quién le pertenece El Meridiano, y más allá de pertenecerle a una familia que ha creído en Córdoba, que genera empleo, que ha sabido interpretar los retos de la economía del país en cada época, que ha sabido crecer y transformarse como empresa en medio de las cambiantes dinámicas de las nuevas tecnologías, El Meridiano nos pertenece a todos los cordobeses. Y como nos ha dado todos los días sin excepción el derecho a acceder a una información veraz y libre, se convirtió, desde el momento de su nacimiento, en patrimonio de los ciudadanos. Contextualizar, analizar, interpretar, informar durante tres décadas es una labor loable por las exigencias profesionales, logísticas y empresariales que un propósito así demanda. Esta casa periodística siempre ha estado fiscalizando, visibilizando las problemáticas que nos afectan y también las riquezas culturales, artísticas, las potencialidades sociales que nos caracterizan. Le agradezco de corazón a El Meridiano, a quienes lo han sostenido a través de los años y en diferentes épocas que comienzan con la finalización del siglo XX y dos décadas y media del siglo XXI, su gran contribución a la sociedad, a la libertad, y que lo haya hecho asumiendo incluso posiciones que le han valido críticas, pero convencido de su responsabilidad al ser los oídos y los ojos de todos nosotros. No puedo decir ‘Bienvenido a la madurez’, porque fue maduro desde sus comienzos. Solo puedo desearle muchos éxitos y sabiduría en su indiscutible liderazgo, un liderazgo valiente que se ha visto a prueba en casi 30 años, un liderazgo que nos ha significado más democracia, un patrimonio amenazado hoy en el mundo.