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Opinión

249 años de Montería

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
14 de mayo de 2026

El cumpleaños 249 de Montería encontró a una ciudad golpeada por la fuerza del río Sinú, que parecía regresar a reclamar terrenos que antaño fueron suyos. Malograda, herida, pero nunca vencida, esta pequeña urbe celebró uno de sus aniversarios más difíciles, con una gran cantidad de sus habitantes sin haber recuperado todavía su normalidad.

Pero si algo tiene la ciudad de las golondrinas, es un enorme ímpetu de resiliencia. Los negocios que cerraron han ido resurgiendo a medida que los días han pasado. Quienes lo perdieron todo, también han encontrado un resquicio de esperanza. Que a nadie le quepa duda: solo el pueblo puede salvar al pueblo. Montería saldrá adelante. Su capacidad para afrontar adversidades está probada, pero aún necesitamos un esfuerzo final. La creciente que se llevó bienes materiales, produjo ruinas, sembró desolación y multiplicó desesperanza, también dejó la certeza de que somos una sociedad solidaria, humanitaria y unida. Pocas veces se ha visto una sola Montería como cuando el agua nos sorprendió y literalmente a algunos les llegó al cuello. Las cadenas de favores recorrieron la ciudad de rincón a rincón, las ayudas llovieron casi tanto como el agua que no dejaba de caer. Y al final, el sol volvió a brillar para toda la Perla del Sinú. El próximo año, con el favor de Dios y la voluntad de este pueblo que no se detiene, la capital de Córdoba llegará a su primer cuarto de siglo. Esos 250 años de Montería deben vivirse como una gran fiesta. Sin embargo, para que eso sea posible, es imperativo que no quede ningún vestigio de toda la desgracia que trajo la inundación. El gobierno municipal tiene que seguir con el plan que está implementando, y la comunidad debe seguir de su lado, acompañándolo. Aquí no caben colores políticos: debemos ser una sola ciudad. Y el Concejo de Montería tiene la obligación de estar a la altura de ese momento histórico. De lo contrario, el pueblo tiene la palabra en las urnas. La recuperación de Montería no es una opción, no es negociable, ni moneda de cambio, es la condición para que en 2027 podamos celebrar a lo grande, con orgullo y alegría, los 250 años de esta ciudad que, bajo el agua del Sinú, nunca se rindió. Viva Montería y sus 249 años de historia.