
2025 Colombia al borde del abismo y con un gobierno sin norte

La economía colombiana sufre una crisis agravada por la corrupción y la ineficiencia gubernamental, según el análisis. El gobierno de Petro, prometedor de cambio, se enfrenta a un futuro incierto.
Por Silverio Jose Herrera Caraballo El panorama de la economía colombiana no puede ser más desolador. Padecemos una crisis en un gobierno sin norte, pero en campaña reeleccionista desde su posesión. Un gobierno que prometió un cambio estructural para el bienestar de todos ha quedado al descubierto: no solo se ha quedado sin plata para invertir en sus programas, sino que el despilfarro y la corrupción lo han convertido en una máquina de decepción nacional. Mientras los colombianos enfrentan el alza en el costo de vida, un mercado laboral precarizado y una economía debilitada, los recursos públicos se han dilapidado en burocracia innecesaria, viajes ostentosos, la apertura de embajadas y consulados irrelevantes, y, sobre todo, en los bolsillos de funcionarios corruptos. Desde el día en que el presidente Gustavo Petro asumió el poder, los escándalos de corrupción han sido la bandera del supuesto "cambio". Los casos emblemáticos, como el desfalco en el Ministerio de Educación, las irregularidades en el Ministerio de las TIC, o los contratos inflados asignados a allegados políticos, son solo la punta del iceberg de una administración que predica transparencia mientras fomenta el saqueo del erario público. Colombia enfrenta no solo una crisis económica, sino también una crisis de seguridad y orden público sin precedentes. La proliferación y atomización de grupos narcoterroristas ha incrementado la violencia en las zonas rurales, mientras el gobierno clama por una "paz total" que no pasa de ser un discurso vacío o más bien, como lo llamó una congresista colombiana ha sido una política de "Paz Cocal". Las fuerzas armadas y la policía, desmotivadas y desarticuladas, han sido relegadas a un segundo plano, mientras el país es testigo de un crecimiento descontrolado de los cultivos ilícitos y el narcotráfico, cuyas ganancias parecen alimentar tanto a los criminales como a ciertos sectores del poder. Por si fuera poco, la política exterior de este gobierno ha sido un fracaso rotundo. Bajo el sesgo ideológico del presidente Petro, Colombia rompió relaciones con aliados tradicionales y siguió cada vez más alineado con regímenes cuestionados, aislándose en el escenario internacional. Los ministerios, ocupados por funcionarios de dudosa idoneidad y con graves cuestionamientos éticos, han hundido al país en la inoperancia y el descrédito. Este gobierno no tiene norte, pero sí tiene agenda: perpetuarse en el poder. Mientras predican el agotamiento de los recursos para invertir en educación, salud y desarrollo social, destinan tiempo y esfuerzo en construir una maquinaria política que asegure su continuidad en las elecciones de 2026. Los colombianos ya estamos viendo las consecuencias de haber caído en el espejismo del falso cambio. Los mismos que aseguraban que nunca seríamos otra Venezuela hoy enfrentan un país que avanza hacia el abismo. El año 2025 debe ser el punto de inflexión. Los colombianos de bien, aquellos que valoran el trabajo honesto, la seguridad, la democracia y el respeto por las instituciones, debemos asumir el compromiso de recuperar el rumbo perdido. Es el momento de frenar la deriva y alejar a Colombia del borde del precipicio. No podemos permitir que el sectarismo político, la corrupción y la ineficiencia sigan destruyendo el futuro de nuestra nación. Colombia merece un cambio verdadero, no un discurso vacío de transformación que solo ha traído más pobreza, inseguridad y desesperanza. Es hora de que los ciudadanos retomen el control del país, exijan transparencia y lideren un movimiento que devuelva la dignidad y la esperanza a nuestra patria. Que el 2025 sea el año del despertar colombiano, el año en que frenemos el falso cambio y pongamos a Colombia nuevamente en pie. "La primera obligación de un gobierno es hacer justicia legal y empeñarse en proteger con la justicia moral" es una frase de Francisco Bulnes, el gobierno del cambio desconoce la primera y adolece en lo absoluto de la segunda.