405 billones

405 billones

Por Fernando Negrete Montes

Este es el monto del presupuesto de ingresos y gastos de la nación para el año 2023 y que se discute en el Congreso de la República en su trámite legislativo para convertirse en la ley de presupuesto 2023 y que aquí analizamos desde el componente de rentas, tal vez la parte más importante de esa ecuación llamada presupuesto porque sin ellas, no hay gasto que se pueda realizar, ni administración pública que pueda funcionar.

Estos 405 billones provienen principalmente de los llamados ingresos corrientes que son resultado del gravamen a la actividad económica y que aportan el 65.63% del total de los ingresos y que representan el 17.7% del Producto Interno Bruto, PIB. El segundo aportante a los ingresos son los recursos de capital con un 28.99% y un aporte al PIB de 7.8%

A su vez, dentro de los ingresos corrientes el mayor de estos es el impuesto de renta y complementarios con una participación de 49.67% en los ingresos y del 8.4% en el PIB, seguido del impuesto al valor agregado, IVA, con un aporte de 24.81% y de 4.2% en el PIB, cifras que, comparadas con los aforos del año 2022, arrojan un incremento del impuesto de renta y complementarios del 50.7% y de 35% en el IVA.

Como el total de los recaudos derivados de la actividad económica no alcanzan para financiar los gastos de funcionamiento, inversión y servicio de la deuda y expandir el gasto social más allá de lo que podría considerase “normal”, surge otro componente de los ingresos y son los recursos de capital integrados por el crédito interno y externo con un monto de $109 billones que representan el 26.97% de los ingresos
Un rubro importante dentro de los recursos de capital son los rendimientos financieros y de dividendos con un valor proyectado en 2023 de $27 billones, incremento del 170% respecto a 2022, por cuenta de los aportes de utilidades de Ecopetrol que alcanza los $24 billones, impactadas por el alza de los precios internacionales del petróleo.

Este panorama de ingresos gravita en torno a la actividad económica, los altos precios del petróleo, el recaudo del impuesto de renta en 2023, la implementación de las medidas tributarias de la anterior reforma y el fortalecimiento de la capacidad de gestión de la Dian para reducir la evasión y la elusión. Por ahora entonces, el cambio hay que sustentarlo en lo que es el país y no en rentas lejanas en el horizonte.

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