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Por Redacción El Meridiano | 2017-03-26 00:00:00

Una película que dejará huella

La cinta cordobesa ‘Huellas’ se estrena en el circuito de cines nacionales este 30 de marzo.   

La película muestra algunos de los más bellos paisajes del departamento de Córdoba.

Por Ricardo Rodríguez Vives

Córdoba vive una especie de primavera en cine y audiovisuales. Autores que cuentan historias con la impronta sinuana, pero de significados comunes a cualquier ser humano del planeta. El proceso ya lleva algunos años, pero ahora es evidente, palpable. Y ha sido la película Huellas, producción 100% cordobesa, la que ha llegado al punto anhelado de todo realizador audiovisual, exhibirse en el circuito de las salas de cine nacionales. 

A estas alturas, la historia de Huellas —que se estrenará este 30 de marzo— es bien conocida. Un hombre de 40 años llamado Pedro se levanta un día comportándose como un niño, es decir, habla como niño, juega como niño, expresa sus emociones como niño. Su esposa, Taty, intentará todos los medios para sanarlo. 

El director de Huellas, Carlos Vergara Montiel y la productora, Tatiana Olea Arteaga, quienes también son los personajes principales de la película y esposos en la vida real, dialogaron con El Meridiano Cultural. Un detalle revelador es que el director pasó por una experiencia similar a la de Pedro, el protagonista. 

¿Cómo fue ese episodio en que usted padeció algo parecido a la enfermedad de su personaje Pedro?

Fue en el 2012. Recuerdo que escribía un guión en esa época, tenía problemas económicos, estaba recién casado con Tatiana, estaba irascible...en fin, manejaba mucha tensión. Me vi una película, El tambor de Hojalata, la historia de un niño que no quiere crecer...

Eso fue un 9 de febrero. En la noche me acosté, como siempre. Al día siguiente, 10 de febrero, no sé que pasó; he borrado ese día de mi memoria. Tatiana me dijo que actué como niño...le hablé como niño...ella, ciertamente asustada, salió un rato en la mañana, y cuando regresé, yo seguía actuando como niño. En la noche de ese día, me acosté a dormir. Al día siguiente sonó la alarma, desperté y recuerdo que Tatiana me veía con una expresión ansiosa, tenía ojeras...y yo le pregunté ¿qué pasó mi amor? Y ella se acercó y me dijo: ¡feliz cumpleaños! y me besó. Yo le dije, literalmente: pero si hoy es 10, qué te pasa. Fue un campanazo a nivel personal. 

¿Y usted buscó ayuda, alguien estudió su caso?

Claro, es algo que, como en las historias de cine, por lo general tiene raíces en el pasado. En mi caso real, del que hablo porque hace parte de mi proceso, es que mi papá se suicidó el día en que cumplí 3 años.  Yo tenía algo ahí no resuelto con mi pasado: yo no celebraba mi cumpleaños, me sentía culpable, puesto que mi padre se suicidó el día en que cumplí. Me sentía culpable con mis hermanos. 

 

“En la película hay huellas físicas, emocionales, huellas en los paisajes, en las paredes, huellas musicales, culturales, sociales...huellas que se presentan en todo”.

 

¿Y ese proceso cómo terminó articulándose con ‘Huellas’?

Empecé a buscar alternativas para mi cura. Y fue entonces que conocí la psicogenealogía...esta corriente psicológica parte de la premisa de que determinados comportamientos inconscientes se transmiten de generación en generación e impiden al sujeto autorrealizarse, por lo que para que un individuo tome consciencia de ellos es necesario que estudie su árbol genealógico. Con todo eso, al tiempo alimentaba el guión de la película...pues Huellas no es mi historia, pero sí me inspiró el hecho, porque me hizo preguntar: ¿qué pasaría en una pareja si el hombre no regresa al día siguiente con su comportamiento normal sino que se quedara así, como un niño? 

Con esa pregunta empecé a armar la historia. Después buscamos enmarcarlo dentro de la cultura caribe, que tuviera su música...esas fueron mis grandes fuentes de inspiración.

Banda sonora

Una de las cosas que más ha llamado la atención del público cordobés y caribe que ha visto el tráiler de la cinta son los acordes de porro. La Banda 19 de Marzo de Laguneta hace una aparición especial en la historia, explicaron los cineastas, y en una escena clave de Huellas su música será fundamental para los personajes. También están presentes el vallenato, bullerengue, fandango, puya y un género ‘cantao’ de velorio, propio de las comunidades afrocolombianas, llamado zafra mortuoria.  

¿Cómo se incorpora la música del Caribe en una historia con un conflicto psicológico?

Buscamos que los elementos musicales tuvieran una razón de ser. Es algo que hace parte del guión, no es fortuito. El papá del protagonista era un músico y siempre quiso ser parte de la Banda 19 de Marzo de Laguneta. Ahí va el elemento musical. Hacemos un recorrido musical...y contamos la versión más aceptada de los orígenes del porro, comenzando con la raíz africana, luego la indígena y luego entran los instrumentos europeos. 

Contar en ‘Huellas’ algo tan polémico como el origen del porro, sobre todo en las tierras pelayeras, puede convertirlos en blanco de las críticas, ¿no las temen?

No, porque tuvimos como asesor al maestro Miguel Emiro Naranjo, director de La 19 de Marzo, una de las personas que más sabe sobre porros.  

Los municipios

Huellas se grabó de sur a norte en Córdoba: San José de Uré, Montelíbano, La Apartada, Buenavista, Planeta Rica, Montería, Lorica, San Bernardo del Viento y San Antero. Los protagonistas viven en un barrio a las afueras de Montería, y viajan al corregimiento El Anclar, jurisdicción de Montelíbano.  También hay un recorrido por todos los municipios citados. 


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