La cizaña

Por Pbro. Laureano Ordosgoitia G.

Algo que  mortifica tanto que logra perturbar hasta el Reino de los Cielos. Es el mal interpuesto para que el bien no pueda ser; sin embargo, Jesús procura el mejor tratamiento a esta letal planta con tal que el bien continúe su curso.

Por Pbro. Laureano Ordosgoitia G.

Algo que  mortifica tanto que logra perturbar hasta el Reino de los Cielos. Es el mal interpuesto para que el bien no pueda ser; sin embargo, Jesús procura el mejor tratamiento a esta letal planta con tal que el bien continúe su curso.

El gran escenario es el Reino de los Cielos que propone Jesús a la humanidad y al que todos somos llamados, pero que tiene sus dificultades debido a la condición pecadora del hombre.

"El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino un enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron a decirle: Señor, ¿no sembraste semilla buena  en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña? Él contestó: Algún enemigo lo ha hecho. Dijeron ellos: ¿Quieres que la arranquemos? No. No sea que al arrancarla se traiga también la buena. Es preferible que crezcan juntas hasta la cosecha y cuando sea,  arranquen primero la cizaña y quémenla y después, recojan la hierba buena".

Que hay en este planeamiento, en este proceder: una gran pedagogía para el tratamiento para los malestares de toda índole: comprensión, tolerancia, conocimiento del mal, saber cómo tratarlo salvando la armonía en las relaciones y procederes de la vida.

La explicación que Jesús da es la siguiente:

El que siembra la buena semilla es el hijo del hombre; el campo es el mundo, la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del maligno, el enemigo que la sembró es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosecheros son los ángeles.

Se plantean así cómo ha de ser la relación entre hombres y pueblos, sociedades, continentes. Encontrar formas tolerantes para una sana convivencia no es cosa fácil para la construcción y salvaguarda del Reino. Prevalece bajo la condición de que el Reino este ofrecido a todos y todos hemos de quererlo, buscarlo, lucharlo. No renunciar a este derecho y sí mantener  la disposición y actitud constante de que el bien prevalezca sobre el mal.

Siempre ha de haber por quién y por qué luchar. Los criterios del Reino son el sumo bien, que no ha de ser negado por la mezquindad que pregona  y pretende el mal. Una sana convivencia es posible, la necesitamos y la queremos. Las oportunidades no se agotan y siempre se han de alimentar.

Todo por el Reino que se nos tiene prometido.

Almagro y Venezuela

Por  Eduardo Posada Carbó

"Esto no es un conflicto de ideologías. No es una cuestión de izquierda o derecha, ni del Gobierno contra la oposición.

Por  Eduardo Posada Carbó

"Esto no es un conflicto de ideologías. No es una cuestión de izquierda o derecha, ni del Gobierno contra la oposición. Se trata de la voluntad democrática del pueblo": así ha descrito Luis Almagro, secretario general de la OEA, lo que está en juego en Venezuela, cuyo estado de "deterioro calamitoso" exige atención de "máxima urgencia".

Este es el tercer informe producido por Almagro sobre la situación venezolana desde junio del 2016. Por su importancia, merece mucha mayor divulgación en todo el continente.

Se produce en un momento bastante oportuno.

El domingo pasado, un plebiscito convocado por la Asamblea Nacional rechazó de manera contundente la constituyente que Nicolás Maduro insiste en llevar a cabo a fines de mes, reclamó a las Fuerzas Armadas y a los funcionarios públicos la defensa de la Constitución de 1999 y llamó a la conformación de un gobierno de unidad nacional para restituir el orden constitucional.

Lo ocurrido el domingo es un hecho político extraordinario. Difícil encontrar paralelos o precedentes.

En menos de dos semanas, como señaló Michael Penfold (doctor en ciencia política de la Universidad de Columbia), tras su aprobación por el Legislativo se organizó un plebiscito sin apoyo de las autoridades electorales, sin acceso a los medios masivos de comunicación que controla el Gobierno, sin la infraestructura adecuada. A pesar de estas y otras contrariedades, 7,5 millones de venezolanos, según sus organizadores, participaron en el evento.

Es necesario subrayar sus condiciones precarias para apreciar las dimensiones del plebiscito. “Esto hace –añadió Penfold al examinar el significado de la consulta popular– que las comparaciones con otros procesos electorales más formales puedan resultar un tanto espurias y superficiales”. Lo sucedido es único.

"La identidad venezolana es profundamente democrática”, observó también Penfold. No exagera. De manera consistente en la última década, Venezuela se ha destacado en las encuestas de Latinobarómetro entre los países de la región con los índices más altos de apoyo a la democracia.

No es un apoyo a cualquier noción de democracia. Un estudio de Damarys Canache, profesora de la Universidad de Illinois en Urbana, muestra cómo los venezolanos siguen mayoritariamente apegados al modelo de la democracia liberal, en vez de la tal democracia participativa impulsada por la ‘revolución’ bolivariana (Latin American Politics and Society, 2012).

Los resultados del plebiscito son consistentes con dichos estudios. Como lo fueron los resultados de las elecciones de diciembre del 2015, cuando las fuerzas opositoras al régimen conquistaron más del 65 por ciento de las curules de la Asamblea Nacional, un rotundo mandato popular que Maduro sigue ignorando en forma violatoria de la Constitución. 

(El Tiempo)

Revocatorias

Por Roberto Samur Esguerra

Ya se sabe que la revocatoria del mandato se ha intentado en Colombia en muchas ocasiones, sin que hasta la fecha ninguna hubiese prosperado contra alcalde o gobernador, que son los únicos funcionarios a quienes se les puede aplicar.

Por Roberto Samur Esguerra

Ya se sabe que la revocatoria del mandato se ha intentado en Colombia en muchas ocasiones, sin que hasta la fecha ninguna hubiese prosperado contra alcalde o gobernador, que son los únicos funcionarios a quienes se les puede aplicar. Es posible que ello se deba a que las leyes que la desarrollaron exigían unos requisitos más complejos, pues una primera norma hablaba de un número favorable de votos no inferior al sesenta por ciento de los ciudadanos que participen en la jornada, siempre que el número de sufragios no sea inferior al sesenta por ciento de la votación registrada el día en que se eligió al mandatario.

La situación, hoy en día, está regulada por la Ley 1757 de 2015 que establece que para solicitarla se requiere de un número de firmas no inferior al treinta por ciento (antes era el 40 %) de la votación que obtuvo el funcionario; que participe el cuarenta por ciento (antes era el 60 %) de la votación válida registrada el día que se eligió al funcionario. Si eso se cumple ganará la tendencia que obtenga la mitad más uno de los votos válidos. (Antes era el 60 %)

La ley también establece que la figura sólo se podrá aplicar después de doce meses de mandato; que si fracasa no puede intentarse nuevamente, y que, además, en ningún caso procede en el último año de gobierno.

Es posible que la subienda de procesos revocatorios en el país obedezca a esa disminución de los requisitos. Como también a que la iniciativa no provenga realmente del pueblo, sino del descontento de grupos políticos en trance de rompimiento con el mandatario, usada como una indebida presión para obtener prebendas. Pero también a que la ciudadanía hubiese adquirido mayor madurez en asuntos de participación en la escogencia de los gobernantes, siendo esta la mejor interpretación, paradójicamente mal expresada con la abstención.

Aquí en Sucre, ya se cumplieron dos jornadas revocatorias, con resultados favorables a los alcaldes de la Villa de San Benito Abad y de San Antonio de Palmito, por coincidencia dos municipios con nombre de santo milagroso. En ambos por incumplimiento del programa de gobierno, cuyo examen por la ciudadanía resulta ser más político que técnico u objetivo.

Parece que en la villa de Santiago de Tolú se iniciará otra, además por el  hecho, no regulado legalmente para el efecto, pero mucho más sensible, objetivo y generalizado, de fijar la residencia por fuera del territorio de su jurisdicción.

Habrá de verse si esta circunstancia tiene consecuencias jurídicas y si es de mayor peso que la difícil evaluación del incumplimiento de promesas escritas o verbales.

roberto.468@hotmail.com

Inclusión financiera y pobreza

Por Carlos Martínez Simahan

Desde cuando propusimos el Programa que hoy se conoce como Banca de las Oportunidades (agosto 2005) planteamos que era necesario focalizar el gasto social y desarrollar una cultura institucional para combatir la pobreza y explorar enfoques innovadores de acuerdo a las recomendaciones del Grameen Bank, en Bangladesh. 

Por Carlos Martínez Simahan

Desde cuando propusimos el Programa que hoy se conoce como Banca de las Oportunidades (agosto 2005) planteamos que era necesario focalizar el gasto social y desarrollar una cultura institucional para combatir la pobreza y explorar enfoques innovadores de acuerdo a las recomendaciones del Grameen Bank, en Bangladesh. Para combatir la pobreza no hay recetas mágicas y el vaivén de nuestra economía, por el colapso de la renta petrolera, obliga a persistir en lo logrado y a releer los datos para encontrar los caminos inciertos que conduzcan a descifrar la economía de los pobres.

La política pública de inclusión financiera se concretó en la Banca de las Oportunidades que "en sus primeros años estuvo orientada a elevar los niveles de cobertura financiera facilitando el acceso a la población… a través de sucursales, corresponsales y asesores móviles". "Posteriormente, ha implementado proyectos en diversos temas relacionados con elevar el uso activo de los productos financieros y desarrollar una oferta más ajustada a las necesidades de la población."

Los párrafos citados corresponden al Reporte de Inclusión Financiera 2016, presentado, la semana pasada, por la Superintendencia Financiera y la Banca de las Oportunidades. Destaco algunos datos actualizados: 26.01 millones de adultos tiene algún producto financiero. De estos, 22.04 millones usan sus productos activamente. Sigue creciendo el número de adultos con productos activos. Se otorgan cerca de dos millones de micro créditos al año por un monto promedio de $7 billones y un acumulado, entre 2010 y 2016, de 16 millones de microcréditos por un monto aproximado de 52 billones de pesos. El actual escepticismo de los colombianos se refleja en la desaceleración del crecimiento de los usuarios con créditos vigentes, con excepción del microcrédito. 

El Reporte registra que el éxito de la Banca de las Oportunidades es tal que Colombia se destaca como uno de los países con mejor entorno para la inclusión financiera, expresamente reconocido en estudios de organismos mundiales especializados.

Ha sido a paso lento que se ha logrado relacionar la inclusión financiera y el microcrédito con la equidad y la reducción de la pobreza. 

Esta discusión se inició con los funcionarios del Ministerio de Hacienda del 2006, quienes desdibujaron el Banco de los Pobres que propusimos y lo limitaron a impulsar la bancarización. El diseño así impuesto se fundamentó en la siguiente afirmación: "Las Micro finanzas no son una herramienta política para resolver los problemas de la pobreza" (B.Marulanda.DNP-MERPD,2007). Ahora, la nueva óptica emana de investigaciones del Cgap/2015, de la meta del Banco Mundial y de sus países miembros de lograr acceso financiero para toda la población mundial adulta en el 2020, y de la relación con la agenda de las Naciones Unidas 2030.

Es oportuno proponer que el rediseño de la Banca de las Oportunidades debe orientarse a impulsar los microcréditos continuados con escalamiento progresivo y, ojalá focalizados en la masa de jóvenes desempleados. El proyecto de ley sobre microcréditos, de autoría del Senador Efraín Cepeda, Presidente del Senado, es apropiado para precisar estas regulaciones. 

La bancarización como arma para combatir la pobreza ha sido la tesonera propuesta del Partido Conservador colombiano. Nos complace estar ganando esa batalla.