Moral en la política

Por  Paloma Valencia. El análisis de los comportamientos de los partidos en la discusión sobre la JEP debería ser factor de decisión para los votantes del 2018. El debate más interesante fue el de los derechos políticos. Algunos optaron por exigir que, al menos, se cumplan las risibles condenas de la JEP como requisito previo a la participación en política. Aquello que es apenas elemental, no es posible pues los acuerdos admiten los derechos políticos por encima de cualquier consideración de las penas, las víctimas o la gravedad de los delitos. Se conforman con la promesa de paz.

Por  Paloma Valencia. El análisis de los comportamientos de los partidos en la discusión sobre la JEP debería ser factor de decisión para los votantes del 2018. El debate más interesante fue el de los derechos políticos. Algunos optaron por exigir que, al menos, se cumplan las risibles condenas de la JEP como requisito previo a la participación en política. Aquello que es apenas elemental, no es posible pues los acuerdos admiten los derechos políticos por encima de cualquier consideración de las penas, las víctimas o la gravedad de los delitos. Se conforman con la promesa de paz.

La discusión sobre el hecho de que solo unos actores de lo que algunos han denominado el "conflicto armado" tengan derechos políticos mientras los otros no evidenció las posturas morales.

Para la mayoría de los congresistas de la Unidad Nacional, las Farc y los paramilitares son lo mismo. Por lo tanto, si a los guerrilleros se les otorgan derechos políticos, por principio de igualdad, los otros también deben tenerlos.

Para el Polo y los Verdes, en cambio solo los guerrilleros de las Farc merecen los derechos políticos y consideran un exabrupto que se proponga devolverles derechos políticos a los paramilitares. Aquello muestra que su postura no obedece a convicciones morales, sino a posturas políticas. Con los mismos crímenes, unos merecen más que los otros. Al parecer, una masacre de las Farc es distinta a una masacre de los paramilitares, pues si fueran iguales las consecuencias legales sería idénticas. Insisten en una diferencia que solo es explicable por algún tipo de afinidad política. El Centro Democrático no votó. Consideramos tan asesinos, terroristas y narcotraficantes a las Farc que a los paramilitares y rechazamos en consecuencia los derechos políticos para cualquiera. Ningún criminal de lesa humanidad debería tener representación política. Esa es la única garantía de no repetición: que la sociedad reciba el mensaje de que un criminal que atenta contra la humanidad no tiene ni tendrá el derecho a representar esa sociedad, jamás. 

Interesante también que el ministro Rivera, a nombre de las Farc y el Gobierno, insistiera en hundir la proposición que impedía que los violadores sexuales de los niños puedan tener beneficios. El Congreso la aprobó con apoyo del Centro Democrático. Los verdes y Polo votaron en contra. El fallo de la Corte Constitucional, aunque incompleto y parco, al menos eliminó la posibilidad de que los terceros sean perseguidos por la JEP. El Congreso reforzó los fueros de manera que los funcionarios públicos tampoco estarán sujetos a la jurisdicción de las Farc. Quedaron tan solo los miembros de las Fuerzas Armadas. Son víctimas de un Gobierno irresponsable que condicionó la solución a la persecución judicial de que han sido objeto nuestros soldados y policías a una justicia compartida con el terrorismo.

Cumpleaños

Por  Aníbal Paternina Padilla. "Sincelejo, te saludo con esta humilde poesía/, toda llena de alegría, con el corazón desnudo/, recibe mi verbo agudo que tomo para cantarte/ a la vez para brindarte este verso candoroso/ busco el ritmo más hermoso y con el felicitarte". 

Por  Aníbal Paternina Padilla. "Sincelejo, te saludo con esta humilde poesía/, toda llena de alegría, con el corazón desnudo/, recibe mi verbo agudo que tomo para cantarte/ a la vez para brindarte este verso candoroso/ busco el ritmo más hermoso y con el felicitarte". Nuestra historia registra que el 14 de julio de 1775 se inició la organización del poblado sincelejano por parte del capitán de milicias Antonio de la Torre y Miranda, quien elevó el lugar a corregimiento o cabecera de aldea, mediante la reunión en un solo sitio de varios caseríos dispersos y tomando como centro la plaza principal, conformada hoy por el Parque Santander, la Catedral San Francisco y la Plaza Olaya Herrera. 

Desde la creación del Departamento de Sucre, en 1966, y después de un detenido estudio del Centro Histórico de Sabanas, se ha tomado como fecha de la oficialización de la fundación del pequeño poblado el 21 de noviembre de 1775. El viejo Sincelejo de las postrimerías del siglo XIX en su antigua plaza central tenía las características y comportamiento rural, circundado por huertas pajareras donde pastaban vacunos y burros, cercada con alambre de púas y apuntaladas con el popular árbol de matarratòn, dentro de un entorno de pocas casas de palma.   

Con el transcurrir de los tiempos, nuestra tierra sincelejana ha tenido cambios, siempre buscando futuros mejores, sobre todo en el aspecto urbanístico. Y podemos resaltar que desde su creación como capital se le abrió un fructífero porvenir en distintos campos, contando especialmente el desarrollo de su industria ganadera y el fomento de la construcción. Vale recordar que por aquellos años los arquitectos Jaime Chávez, Pablo Ramírez y el sincelejano Arturo Hernández Gómez elaboraron el llamado Plan Piloto, que trazó la política para el desarrollo urbano de la ciudad, con sabias técnicas y tesis fundamental que reposan en nuestro archivo histórico.

 No podemos dudar que en estos 242 años de su organización como pueblo y en los 17 años que corren del siglo XXI, Sincelejo es una ciudad de avance, con una ubicación geográfica privilegiada, en las últimas y bajas estribaciones de la Serranía de San Jerónimo, con su parte, la bella Sierra Flor y bañada por un buen número de arroyos naturales. En este nuevo aniversario, nuestro terruño sigue adelante bajo el amparo del Dulce Nombre de Jesús y San Francisco  de Asís. Nos sentimos orgullosos de haber nacido en esta linda tierra de Pompeyo, Osiris y Martá, y seguir contribuyendo con amor, modestia y humildad a resaltar para la historia lo que representa Sincelejo para Colombia y el mundo. ¡Felicitaciones, hermanos sincelejanos!

Nicomedes el vidente

Por Luis Manuel Espinosa E. Conforme a su decir, había nacido en Toluviejo, hijo de un griego que había llegado a las Sabanas, quien le infundió su gusto por el arte y la filosofía. Ya mayor, Nicomedes comprendió que su vida no podía reducirse al entorno agropecuario del Cerro de la Mena, e impulsado por su madre, oriunda de la ciudad del pozo del brocal, donde habitaba el último cacique de Tolú, abandonó cualquier día el valle que forma el arroyo de Pechelín a su paso por la llanura aluvial costera del Golfo de Morrosquillo, ya rumbo al mar.  

Por Luis Manuel Espinosa E. Conforme a su decir, había nacido en Toluviejo, hijo de un griego que había llegado a las Sabanas, quien le infundió su gusto por el arte y la filosofía. Ya mayor, Nicomedes comprendió que su vida no podía reducirse al entorno agropecuario del Cerro de la Mena, e impulsado por su madre, oriunda de la ciudad del pozo del brocal, donde habitaba el último cacique de Tolú, abandonó cualquier día el valle que forma el arroyo de Pechelín a su paso por la llanura aluvial costera del Golfo de Morrosquillo, ya rumbo al mar.  

Lo primero fue el extremo sur de la América, de donde partió hacía los confines del  Himalaya en el Asia oriental. Allí adquirió sus conocimientos de paravidente, luego de su estada en el llamado techo del mundo, en algún lugar de Nepal. Cuando su formación como espiritualista se había logrado cabalmente, se fue a vivir a Venezuela, donde permaneció buena parte de su tiempo, puso en práctica sus saberes y aptitudes y vivió a plenitud el apogeo económico de aquella nación gracias a su riqueza petrolera. Mas tarde regresó a Colombia y se estableció en Sincelejo, gracias a los buenos oficios de su amigo el profesor José María Hernández, a la sazón asesor en la Secretaría de Educación del Departamento de Sucre, vinculándose como instructor en la Escuela de Bellas Artes.

Enseñaba lo que él denominaba  expresión oral y corporal, así como diferentes manualidades. Pero en lo que más enfatizaba era en la comunicación. Solía repetir un principio elemental que consideraba la base de su filosofía oriental: todo mensaje tiene un emisor y un receptor. Con lo cual significaba que nada del pensamiento se quedaba sin surtir un efecto determinado. Acostumbraba a realizar una especie de ayuno, con el cual conseguía adivinar el futuro de las personas. Era su paravidencia. 

Como tenía especiales condiciones para adentrarse en lo profundo del alma humana, podía prever acontecimientos y advertir situaciones de inminentes circunstancias que podían sobrevenir en lo individual. Así hizo amigos y más que todo protectores.  Mecenas se diría, de su potencial como paravidente. Ludmila de la Espriella de Rosales fue, por decir lo menos, su más caracterizada madrina en el mundo artístico y en su actividad laboral. Pero como todo ser, no todo era fortaleza en él. También tenía debilidades y al parecer su constitución física no le brindaba la salud suficiente para prolongar en el tiempo su existencia y un día cualquiera su corazón dejó de latir.