Ya pasó el 20 de Enero

Por Pbro. Laureano Ordosgoitia. A  treinta y siete años de distancia del dantesco insuceso  de las corralejas; nada ni nadie borra  lo  inenarrable   de aquello que nunca se  creyó que  ocurriría, pues gran  parte del Caribe se habría alistado para  fiesta, no para un luto que cada año y cada 20 de enero se remueve con la misma intensidad con la que se aumenta el dolor de los deudos.

Por Pbro. Laureano Ordosgoitia. A  treinta y siete años de distancia del dantesco insuceso  de las corralejas; nada ni nadie borra  lo  inenarrable   de aquello que nunca se  creyó que  ocurriría, pues gran  parte del Caribe se habría alistado para  fiesta, no para un luto que cada año y cada 20 de enero se remueve con la misma intensidad con la que se aumenta el dolor de los deudos.

Quien escribe apenas se asomaba a sus primeros mil días de vida sacerdotal para corresponderle impartir miles de bendiciones exequiales a igual número de incautos festivos que buscaban tirar sus penas y glorias a las corralejas, pero estas no resistieron el peso de las desgracias que vivían quienes las ocupaban.

La inmortal canción de Rubén Darío Salcedo no escapó al inconmensurable dolor  que se empezó a sentir,  que hasta en adelante nos provocaba cambiar la letra y decir lo que pasó. 

De cierto que el innegable luto de la comarca hace que siempre se doblen campanas porque es 20 de enero. UN TE - DEUM, una misa, una plegaria,  se vuelven bálsamo del alma  para quienes perdieron sus seres queridos   y que rogamos   para que de las corralejas   hayan subido al cielo que en la tierra les negaban.

 Pero, terminadas las corralejas no se termina el luto y el dolor por lo irreparable de las vidas perdidas; sin embargo, con la  fiesta y el folclor también se escribe la fe que permite mirar más allá de Mochila, más allá de las corralejas, más  allá de los lutos, más allá de los llantos, más allá de lo dantesco   y  de ese 20, más allá de la altura de los palcos.

 La fe nos eleva sobre el cielo  de Mochila, de Sincelejo y del Caribe y nos sitúa en la plegaria de fe y de confianza que hasta nos hace saber que a todo Viernes Santo le sigue un Sábado de Gloria   y su Domingo de Resurrección.

 Ungiremos de trascendente lo que  no nos parece ni lo uno ni lo otro, sino eso que no nos cabe con medida justa ni en la mente ni en los corazones. En él vivimos, nos movemos y existimos. Pero, para ello, necesitamos oír la voz de Dios que nos ofrece cambios fundamentales    en nuestras vidas. A los pescadores les dijo: “vengan  y yo los haré pescadores de hombres”.

Una lectura mesurada del trágico  20 ha de colocarnos en clave de fe. 

No podríamos preguntarle a Dios por qué permitió eso, pero sí preguntarnos para qué lo permitió y ellos descansan en paz.

Cultivos de coca y corrupción

Por Carlos Martínez Simahan. Las declaraciones de Daniel M. Rico, investigador de la Fundación Ideas para la Paz, a María Isabel  Rueda (El Tiempo enero 16/17), sobre el fracaso de la erradicación de los cultivos de coca y del desarrollo rural alternativo, obligan  a un aterrizaje forzoso del Ministro de  Defensa y de las agencias  correspondientes  del Estado que anuncian programas y proyectos ilusorios muy alejados de la realidad patética  que Rico...

Por Carlos Martínez Simahan. Las declaraciones de Daniel M. Rico, investigador de la Fundación Ideas para la Paz, a María Isabel  Rueda (El Tiempo enero 16/17), sobre el fracaso de la erradicación de los cultivos de coca y del desarrollo rural alternativo, obligan  a un aterrizaje forzoso del Ministro de  Defensa y de las agencias  correspondientes  del Estado que anuncian programas y proyectos ilusorios muy alejados de la realidad patética  que Rico  describe minuciosamente luego de haber visitado el año pasado 42 municipios con cultivos de coca, en los cuales comprobó su aumento. –Refiere, para el colmo de los males, que desde 2014 las Naciones Unidas suspendió los censos y,  por  eso,  no se cuenta con datos imparciales y precisos, tan necesarios para la formulación  acertada  de las políticas púbicas.

Las afirmaciones de Rico, que resumo enseguida, confirman la legitimidad de las preocupaciones expresadas en esta columna (julio 21-2016). Veámolas: El  plan B en la política de drogas,  anunciado en 2015, no ha llegado a las regiones; la coca está adquiriendo un nivel de maduración que aumenta la cantidad de cocaína por mata sembrada; la estrategia antidrogas debe incluir el tema de la minería  ilegal, que es un eslabón de la  cadena criminal; 19 de 20 cada veredas donde se invierten  recursos de desarrollo alternativo  no tienen y no han tenido coca; los costos de los intermediarios, consultores, supervisores, evaluadores, contratistas, sub contratitas, horas de vuelo, viáticos, escoltas, publicaciones, ha llegado en ocasiones al  87 % de los recursos de un proyecto;  en 25 años el Estado  ha creado y desmontado 13 agencias encargadas del desarrollo alternativo.  

Además, se suspendió  la aspersión  aérea de glifosato en un  área vital  para la seguridad rural y el combate a la megadelicuencia de los carteles de la droga. Es evidente,  que después del ¡plop! del Mindefensa ante   las aseveraciones de Rico, se requiere una respuesta gubernamental que incluya ajustes y reajustes y una nueva orientación  en esta batalla crucial  para lograr la pacificación y el progreso  del campo colombiano. No   hay lugar a más retórica.                                                               ***

El escándalo Odebrecht  ha sacado a flote la dimensión de la corrupción que socava países e instituciones y que se ha convertido en el virus letal de la democracia occidental.  Agobia y desilusiona que  la ética haya sido archivada en la administración pública, en la empresa privada y en la política. Es una descomposición moral que se expande por continentes y organizaciones, sin que se vislumbre  la luz al final de ese túnel de podredumbre y codicia. ¿Habrá, entre nosotros, la respuesta severa de la Justicia? ¿A qué se deben  las dilaciones en los casos de Saludcoop, Interbolsa, Reficar? ¿Habrá, entre nosotros, la sanción social a los delincuentes de toda laya que impida la práctica del nepotismo electoral como agua lustral a las transgresiones al Código Penal? Si bien  es cierto que el fiscal Néstor Humberto Martínez se ha ganado prontamente la confianza ciudadana, la Rama Judicial, por el  contrario, la ha perdido totalmente.

Sin fronteras

Por Roberto Samur Esguerra. Sincelejo ha sido escenario de muchas historias. Unas ocultas, otras conocidas por tradición oral. Algunas antiguas, otras no tanto, pero todas reales.

Por Roberto Samur Esguerra. Sincelejo ha sido escenario de muchas historias. Unas ocultas, otras conocidas por tradición oral. Algunas antiguas, otras no tanto, pero todas reales.

Aquí alguna vez un niño reconoció en la plaza principal a un fugitivo disfrazado de mujer, al que luego lincharon. Se persiguió hasta la muerte o el destierro a inocentes ciudadanos sindicados de un crimen ajeno, como en el día del bogotazo. Fueron famosos los pecados bestiales de Franciscón en las penumbras del cementerio, y la posesión carnal de su difunta esposa en la soledad del templo, según lo relatara LeirbaG. También un sepelio sin difunto, y otro colectivo con las víctimas de un festejo,

Es posible que esos u otros hechos resultaran propios para novelas de terror o de amor, como aquél del que fueron protagonistas los miembros de dos familias, no por humildes, desconocidas en el entorno.

Cuentan que por la década de los años treinta del siglo pasado, Tiburcio y su hermano siguieron sigilosamente a Wilfredo Bonfante hasta el pozo de Petaca donde este solía surtirse de agua, y que cuando estaba llenando el calambuco, ñangotado en la orilla del jagüey, Tiburcio y su hermano lo atacaron a machetazos hasta quitarle la vida.

Las versiones que corrieron sobre el crimen daban cuenta de que, días antes, Bonfante había participado en el desfile de  los carnavales golpeando con un mazo una olla de peltre, agujereada por todos sus lados, haciendo notar que estaba rota, en una no bien disimulada alusión al estado en que también había encontrado, en su primera noche, a la niña que “compró” bajo la condición de mujer que no ha conocido varón.

La joven era hermana de Tiburcio, quien asimiló la ironía y resolvió cobrar venganza por la honra de su familia, así maltrecha.

Años después, un hijo de Bonfante regresó al pueblo tras una corta ausencia. Se empapó de la situación, estudió el escenario y encontró que Tiburcio solía emborracharse en la cantina de Aminta Arrieta, donde realmente lo encontró totalmente ebrio y semidormido, circunstancia que aprovechó para darle muerte con el cuchillo de matarife que le sacó del cinto al “Seta”, compañero de mesa de Tiburcio. La noticia corrió inicialmente salpicada de motivaciones políticas, pero el pueblo, siempre sabio, intuyó que se trataba de un asunto de honor.

Se sabe que García Márquez trajinó por estos pueblos sabaneros vendiendo libros viejos. Por eso no es de extrañar que lo aquí contado, junto con lo que ocurrió en la Mojana, hubiera sido suficiente para armar, entre otras, la historia de Cayetano Gentile y de su muerte anunciada. Y para comprobar, con el poeta, que el mágico mundo de macondo no tiene fronteras.

  roberto.468@hotmail.com

Incumplimientos y coimas

Sobre los incumplimientos en la contratación pública hemos escrito hasta la saciedad en esta columna editorial. Sin embargo, vale la pena insistir pues también pueden llevar en sí casos de corrupción, tema que está sobre el tapete a raíz de los tan llevados y traídos “carteles” que últimamente han copado la atención de la ciudadanía sucreña. Es que llama la atención que existiendo en todos los contratos una cláusula de cumplimiento y estando claramente...

Sobre los incumplimientos en la contratación pública hemos escrito hasta la saciedad en esta columna editorial. Sin embargo, vale la pena insistir pues también pueden llevar en sí casos de corrupción, tema que está sobre el tapete a raíz de los tan llevados y traídos “carteles” que últimamente han copado la atención de la ciudadanía sucreña. Es que llama la atención que existiendo en todos los contratos una cláusula de cumplimiento y estando claramente estipuladas allí las sanciones pertinentes, estas no se apliquen convirtiéndose así en letra muerta. Pareciera que los contratantes del sector oficial no se atrevieran a hacer efectivas tales cláusulas, lo que da pábulo a las consejas que se tejen en el sentido de que no lo hacen porque están “encoimados”, es decir, que en la adjudicación hubo coimas de por medio y por ello no les asiste la autoridad necesaria para hacer cumplir los contratos en todo lo pactado.

Tendrán entonces quienes contratan a nombre de los entes públicos que proceder en consecuencia, pues cada vez que se incumpla un contrato y las cosas pasen sin que pase nada, estarán en el ojo del huracán. De pronto por eso el alcalde de Sincelejo, aplicando la cláusula de rigor, multó por incumplimiento con 146 millones de pesos a la empresa contratista de la nueva sede del gobierno local, sanción que no está en firme aún, pero que el alcalde espera que se pueda hacer efectiva. Ojalá se siguiera el ejemplo del mandatario sincelejano en este aspecto.