Formación y motivación, en cifras

Por Mariángela Mercado Salas. Uno de los empleos en los que se me hizo más difícil enamorarme de la totalidad de mis funciones, fue el de capacitadora de un fondo de pensiones, no porque no me guste enseñar sino porque Seguridad Social fue una de las pocas materias que no me apasionaron en absoluto durante mis años de estudiante...

Por Mariángela Mercado Salas. Uno de los empleos en los que se me hizo más difícil enamorarme de la totalidad de mis funciones, fue el de capacitadora de un fondo de pensiones, no porque no me guste enseñar sino porque Seguridad Social fue una de las pocas materias que no me apasionaron en absoluto durante mis años de estudiante, demasiadas normas y poca realidad, a veces pienso que las diseñan como un "laberinto infinito" a fin de que sea más difícil su ejecución y más fácil su corrupción, no obstante mi nota no va dirigida a hacer una crítica del sistema pensional ni de la ley 100/93, si bien podría hacerlo desde una óptica netamente jurídica, prefiero seguir mi línea de escritos ligeros y concentrarme en el tema de la formación. 

Después de repetir mil veces de diferentes formas las supuestas ventajas de los fondos de pensiones sobre el ISS, de armar ábacos con las cesantías y las pensiones voluntarias o de poner patas arriba el embudo de la venta una y otra vez, un día decidí involucrarme un poco más en la vida personal de las casi 100 asesoras comerciales que capacitaba a lo largo de la costa y una vez entré a lo humano descubrí que su (nuestra) productividad podía ser directamente proporcional al esfuerzo que yo hiciera por motivarlas a través de ciertos temas, me propuse enamorarlas de las difíciles vidas que les tocaron a la mayoría, me metí de lleno en libros de inteligencia emocional y leí mil veces a Og Mandino; entré en un  territorio delicado pero maravilloso, del que jamás debí salir. 

Mis jefes, al principio reacios a los cambios que propuse en la estructura de las capacitaciones, finalmente aceptaron su derrota y vieron subir sus cifras una vez me permitieron, en medio de Ley 100 y Venta consultiva, incluir temas que les (nos) movieran el alma para salir a la calle a vender con la sonrisa a flor de piel en medio de cualquier circunstancia personal, estas charlas terminaron siendo canjeadas por cesantías con empresas que condicionaban a ellas las negociaciones. 

He retomado este camino impulsada por las veces que he sido mal atendida en empresas que deberían tener unos estándares de atención óptimos o en las que he visto, impotente, como se caen las ventas de productos competitivos por  falta de formación y motivación a sus vendedores, no será tarea fácil pues no tenemos esta cultura en nuestra ciudad, pero creo que ya iniciamos una revolución a través de los emprendedores y que de una u otra forma, lograremos extenderla a todos los sectores. 

Una inversión en conocimiento paga el mejor interés.-Benjamin Franklin.

Linchamiento

Por Remberto Busgos de la E. Hace unos días ocurrió algo en Bogotá que sacudiría los cimientos de cualquier sociedad equilibrada. Esa que tiene respeto por la convivencia, con disciplina por las reglas y estándares normales de comportamiento. Una multitud enardecida linchó a un individuo sin saber a ciencia cierta las razones, ajena a los argumentos y sin consideración o respeto, mutilaron  al sospechoso.

Por Remberto Busgos de la E. Hace unos días ocurrió algo en Bogotá que sacudiría los cimientos de cualquier sociedad equilibrada. Esa que tiene respeto por la convivencia, con disciplina por las reglas y estándares normales de comportamiento. Una multitud enardecida linchó a un individuo sin saber a ciencia cierta las razones, ajena a los argumentos y sin consideración o respeto, mutilaron  al sospechoso.

La turba incendiaria…la multitud delirante. La violencia colectiva en su máxima expresión. Esto es una psicosis comportamental y acá no nos hemos detenido a analizar o pensar sobre este lamentable hecho.

Desde la óptica de las neurociencias hay muchas aproximaciones a la violencia. Una es la denominada premeditada,  se origina en el área pre- frontal del cerebro y en donde el individuo planea, diseña y ejecuta el acto. Deja a un lado el daño que produce, el sufrimiento que ocasiona y el dolor que le infiere a la persona lesionada. Diluye todos los valores y las reglas morales aprendidas.

La otra forma de violencia es la impulsiva. Se origina en centros profundos del cerebro, la amígdala del lóbulo temporal. Desde allí nace y se origina el impulso. Es respuesta inmediata al peligro, asalto o al ataque. Los estímulos llegan en milisegundos al área pre frontal y son de tanta intensidad que no le permiten al individuo acudir a los mecanismos que tiene el cerebro para control de la agresión es la respuesta reactiva ante el daño inminente. Nos ha servido como especie a defendernos del adversario y a protegernos del peligro; ha sido clave en nuestra supervivencia.

Dos formas diferentes de responder ante el enemigo: elaborada (premeditada) o espontanea (impulsiva o instintiva). Cada una tiene sus puntos gatillos: la violencia impulsiva le garantiza protección al individuo durante los momentos de zozobra. La amígdala del lóbulo temporal es como un cofre donde vamos acumulando las emociones: gratas o malas, reconfortantes o dañinas, estimulantes o corrosivas. Un maleta llena, cualquier estímulo la rompe y deja escapar el contenido. 

La violencia impulsiva o emocional tiene su origen en la frustración y actúa llenando el vaso de la ira como un gotero. Cada gota que cae lleva un fracaso, una decepción un desengaño. Así, cuando percibimos que no hay justicia y la impunidad se pasea triunfante hay una actitud reactiva ante esta desilusión. Sin pensarlo, decidimos tomar la justicia por nuestras manos.

La crueldad: señal de nuestra crisis social y signo del menosprecio por la vida del ser humano.

Los 100 días

Por Rafael Hernández Mestra. Colombia, que es un país que tiende a copiar modelos y teorías foráneas y lo demostró en la redacción de la Constitución de 1991, cuando cada constituyente introdujo uno o varios artículos de las constituciones de otros países, por eso nuestra actual Carta Política parece una "colcha de retazos" amén de las decenas de reformas que se le han hecho en estos 27 años de existencia.

Por Rafael Hernández Mestra. Colombia, que es un país que tiende a copiar modelos y teorías foráneas y lo demostró en la redacción de la Constitución de 1991, cuando cada constituyente introdujo uno o varios artículos de las constituciones de otros países, por eso nuestra actual Carta Política parece una "colcha de retazos" amén de las decenas de reformas que se le han hecho en estos 27 años de existencia.

Hago esta reseña porque ha sido manía de la opinión pública, de los analistas y de los columnistas de opinión, hacer un balance de los 100 primeros días de un presidente de la República cada vez que se posesiona, sin embargo, el invento no es colombiano. Se remonta por allá en la década del año 1930, cuando un presidente de los Estados Unidos, Franklin Roosevelt, se inventó esa medición la cual ha sido copiada por la mayoría de países latinoamericanos, pero en realidad no tiene ninguna razón pues esos primeros tres meses de gobierno en un presidente no dicen nada ya que es un período de análisis, de acoplamiento y de estudio de los problemas del país. 

En el caso del presidente Iván Duque es muy prematuro hacerle un balance a su gestión, pues muchos factores no le han permitido un mejor desempeño y, en realidad, da la sensación de que no ha despegado. Le ha tocado lidiar con muchos problemas y muy profundos que el gobierno anterior le dejó no solo en el campo económico, sino en salud y educación, este último el punto mas álgido, que se ha convertido en un problema social, lo que ha desembocado en la serie de marchas, paros y protestas que se han presentado en los días que lleva gobernando.

El presidente ha caído en el error de no haber acertado en la escogencia del equipo que lo acompaña. Lo cual ha generado un marasmo en la dinámica del gobierno, pues la mayoría de los ministros no han estado a la altura de los manejos del Estado. Desde su posición el presidente dijo que cero mermeladas a los congresistas, pero tampoco ha reemplazado a los funcionarios que les dejó el gobierno saliente, para no contrariar a los mismos congresistas, es decir, "no les doy, pero tampoco les quito". Es el temor a terminar de perder la gobernabilidad.

Otro grave error fue el momento inoportuno de presentar una Reforma Tributaria o Ley de financiamiento, como le llaman ahora, en donde gravan toda la canasta familiar con un 18%, eso terminó de acabar al gobierno ante la opinión.

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al cumplir los 100 días, el presidente no sale bien librado. Según una encuesta hecha por Invamer, aparece con una dramática caída y su aprobación se desplomó a un 26.6%. 

Es preocupante, pues en la historia reciente ningún mandatario había tenido un nivel de desaprobación tan alto en sus primeros tres meses de gestión. Ojalá en la próxima encuesta le vaya mejor.

Personas valiosas

Qué bueno que se destaque el trabajo comunitario de esas personas que muchas veces lo hacen de forma anónima.

En una sociedad en la que abundan las mezquindades y las individualidades, encontrar personas que basan su vida en servir a los demás es casi una lotería, pero a la vez es una motivación inmensa, un ejemplo a seguir, un orgullo para la humanidad. 

Es por eso que son de aplaudir todos los esfuerzos que se hacen en nuestro país para reconocer la labor meritoria que desarrollan ciertos personajes, a veces anónimos, en pro de las comunidades vulnerables. Esfuerzos tanto de la parte gubernamental como de los medios de comunicación en su aspecto social. 

Uno de esos eventos es el que se denomina Mujer Cafam, mediante el cual se premia a las mujeres que de manera casi siempre silenciosa lideran acciones humanitarias, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las comunidades más necesitadas. 

Este año el departamento de Córdoba estará bien representado, como lo ha estado en los últimos años, no porque se hayan obtenido los premios sino por la calidad humana de quienes han sido postuladas.

Errores médicos

Por  Raymond Gomescásseres. Casi  todos  los medios de comunicación de Sincelejo y algunos de los nacionales nos han traído  la información de la captura de la médica Estefany García Sánchez por ser ella presuntamente la causante de la muerte de la docente Pamela Puello Castro. 

Por  Raymond Gomescásseres. Casi  todos  los medios de comunicación de Sincelejo y algunos de los nacionales nos han traído  la información de la captura de la médica Estefany García Sánchez por ser ella presuntamente la causante de la muerte de la docente Pamela Puello Castro. Los que han seguido la noticia saben que ella quedó en libertad pues la juez de conocimiento del caso consideró que las pruebas de la Fiscalía no eran consistentes para imputarle el delito de homicidio culposo u homicidio  con dolo. Como muchos recordarán la médica general Estefany García le practicó una liposucción a Pamela el 9 de marzo  y esta sufrió un accidente de tránsito a los 20 días de la intervención, por lo cual empezó a sentirse mal y tuvo que ser trasladada a una clínica en donde falleció el 14 de abril de este año. La labor de la Fiscalía es determinar si la muerte de la joven de 25 años se debió a la liposucción o a las consecuencias del accidente. Nosotros, sin afirmar que este es el caso, queremos recordar que en medicina se cometen muchos errores y que antes de someternos a un procedimiento de estos debemos estar bien informados de las posibles consecuencias.

En uno de los capítulos del libro "Curados por la fe", del médico Herbert Benson, profesor de la Universidad de Harvard, se refiere al tema de los errores médicos. "Como todas las empresas humanas, la medicina también es susceptible de errores. El aforismo médico "Ante todo, no hagas daño" se ha deteriorado por el hecho de que 108 mil personas hospitalizadas mueren cada año en E.E. U.U. a causa de errores del personal de los hospitales, de acuerdo con el cirujano Lucian L. Leape, de la Escuela de Salud Pública de Harvard. Esto equivale a dos choques de jets cada  dos días. El público está horrorizado con historias de amputaciones de las piernas equivocadas o de dosis equivocadas de un medicamento, errores trágicos en los cuales están involucrados equipos enteros de trabajadores de la salud. Y el estudio de seis meses del doctor Leape sobre la prescripción y administración de drogas en los hospitales de Boston, publicado en el Journal of American Medical Association en Julio de 1995, reveló 334 errores (uno por cada paciente). El 39 % de esos errores fueron cometidos por médicos al formular drogas; el 38 % por las enfermeras al administrarlas, y el resto por secretarias al transcribir las órdenes. Un artículo del New York Time llegó a afirmar que el supuesto social de que las modas médicas se apoyaban en evidencias irrefutables.