Los particulares en la JEP

Por  Luis Felipe Henao

La mayoría de procesos de justicia transicional en el mundo se han aplicado solamente a los combatientes y a los agentes del Estado. 

Por  Luis Felipe Henao

La mayoría de procesos de justicia transicional en el mundo se han aplicado solamente a los combatientes y a los agentes del Estado. El Tribunal Militar Internacional de Nüremberg juzgó a los máximos líderes del régimen nazi que cometieron crímenes de guerra y delitos contra la humanidad. El Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente juzgó a los principales líderes del Imperio Japonés. Más recientemente, el Tribunal Penal para la antigua ex-Yugoslavia y el Tribunal Penal Internacional para Ruanda han juzgado a militares serbios y combatientes hutus y tutsis que violaron derechos humanos en esos países. El Acuerdo Final y el Acto Legislativo de la Jurisdicción Especial para la Paz han cambiado este paradigma, incluyendo también a particulares que hayan incurrido en delitos relacionados con el conflicto. Esta situación puede permitir obtener resultados integrales frente a la verdad, la justicia y la reparación, pero también genera riesgos que deben ser tenidos en cuenta en las leyes de implementación, para que justos no terminen respondiendo por pecadores ni se genere el caos frente a la justicia ordinaria.

El primer riesgo es que se confunda el haber tenido que pagar una extorsión con la financiación del conflicto. Muchos empresarios, médicos y propietarios de tierras fueron amenazados, secuestrados, torturados y asesinados por los grupos al margen de la ley para el pago de vacunas, y sería absurdo que después de haber sido víctimas se considerara que han apoyado el conflicto armado. La JEP debe centrarse en los particulares que lograron un provecho del conflicto, pero no en quienes fueron sus víctimas.

El segundo riesgo es que se confunda la compra de tierras de buena fe con el desplazamiento. Los efectos del conflicto se han extendido a grandes extensiones de nuestro territorio, por lo que muchas empresas adquirieron bienes sin saber que en algún momento fueron fruto del despojo. Decir que el simple hecho de comprar un bien implica un desplazamiento sería injusto y afectaría gravemente la economía nacional. La JEP debe enfocarse en quienes conocían que el bien fue despojado y se aprovecharon de esa circunstancia para lograr un beneficio, pero no en quienes no lo sabían. El tercero es que el Acuerdo Final y el Acto Legislativo de la JEP señalan que en los procesos de justicia transicional pueden aplicarse conjuntamente el Estatuto de Roma y las leyes nacionales, lo cual implica riesgos de seguridad jurídica, pues la regulación de delitos como los crímenes de guerra, el desplazamiento forzado, el reclutamiento ilegal es muy distinta en ambas regulaciones.

Finalmente, se está presentando una avalancha de peticiones de sometimiento a la JEP de personas condenadas o investigadas por delitos que no están relacionadas con el conflicto y quieren obtener los beneficios que ofrece el acuerdo. (El Tiempo)

Qué sentimos... cómo hablamos

Por Olga Lucía Bustamante

No somos perfectos, dicen algunos. Si hablamos del ser creado a imagen y semejanza del Creador sí somos perfectos; un ser perfecto no  crea hijos imperfectos. 

Por Olga Lucía Bustamante

No somos perfectos, dicen algunos. Si hablamos del ser creado a imagen y semejanza del Creador sí somos perfectos; un ser perfecto no  crea hijos imperfectos. Diferente es que a su creación  le entregó libertad para pensar y actuar, ahí radica la imperfección: en la intención con que cada uno  piensa, siente,  habla y actúa (libre albedrío). 

De aquí se derivan dos temas: La importancia de sentir a Dios, y las palabras que utilizamos para interactuar con nosotros mismos y con el mundo.  En el campo de los polos opuestos: calor-frío, luz-oscuridad, bueno-malo, perdón–culpa, guerra-paz, etc., Dios se manifiesta en el polo positivo, cuyo opuesto, el polo negativo, sería el vacío de Dios. 

Eso no lo entendemos. Se nos hace creer que somos  seres mortales pecadores no merecedores de la mirada de Dios. Qué miedo da esa visión tan desesperanzadora. Impecable: es una expresión positiva que significa limpieza, que se ama a sí mismo y a los demás.  Contrariamente pecador es aquel que no se ama ni se respeta a sí mismo, ni a las leyes humanas ni  divinas.   

No nos puede dar terror pensar que somos buenos, compasivos, generosos, etc.  Si hacemos una lista de virtudes y sus opuestos: los defectos, nos daremos cuenta que es muy sano  sentirse practicante de dichas virtudes: amor, perdón, equilibrio, alegría, confianza, abundancia…   El sentirse del otro lado: odio, culpa, desequilibrio, tristeza, duda, escasez,…  es negar que somos hijos de Dios, es aceptar vivir en el vacío de Dios; esas emociones no lo describen a Él.   

El mal uso de los sentimientos y la descripción de lo que creo que soy con palabras  negativas que representan simplemente emociones erradas, hacen interpretarnos  como personas de poco valor, no merecedores de la felicidad, como si la naturaleza se hubiera equivocado al crearnos.  

La esencia del ser humano es perfecta aunque su pensar, hablar y actuar sean imperfectos.

Sentir en positivo nos aleja de la desgracia, nos abre caminos, nos hace ver un mundo mejor, nos aparta del dolor, la depresión y el desamor. ¿Nos equivocamos? ¡Sí! Pero podemos reconsiderar nuestro proceder y cambiar para bien. 

No me debe dar temor sentir que soy un ser maravilloso, amado por el universo entero, con miles de oportunidades, con alas para volar muy alto; soñarme merecedor del abrazo de Dios. Me observo, siento y creo profundamente que realmente soy un ser creado para estar del lado de la luz de Dios. Solo así la existencia adquiere valor.

La esencia del ser humano es perfecta aunque su pensar, hablar y actuar sean imperfectos.

Ni mucho ni poco

Por Pablo Emilio Hoyos Otero

Colombia, duele decirlo, ha vivido más de medio siglo de injustificada violencia, con las secuelas de hambre, miseria, toda clase de males, y millones de muertos inocentes, es decir, sin justa causa patriótica.

Por Pablo Emilio Hoyos Otero

Colombia, duele decirlo, ha vivido más de medio siglo de injustificada violencia, con las secuelas de hambre, miseria, toda clase de males, y millones de muertos inocentes, es decir, sin justa causa patriótica.

En uno de sus sagrados y sabios sermones de Jesucristo dijo: "Felices son los genios apacibles, puesto que ellos heredan la tierra". Si en los hogares, escuelas y colegios les enseñáramos a las nuevas generaciones a ser pacíficos y llevarse bien con sus semejantes, sin lugar a dudas lograríamos vivir en paz. No se nos olvide que la violencia genera violencia, y a nadie, por muy cobarde que sea, le gusta que lo amenacen. Las citadas palabras de Jesucristo vienen hoy como anillo al dedo, son de actualidad, a pesar de ser tan remotas en el tiempo. Las armas, como la fuerza, hay que aplicarlas ni mucho ni poco. Se equivocan aquellos que piensan que para tener poder, dominio y riquezas hay que ser violentos, corruptos, agresivos, y declarar la guerra.

Acostumbrémonos a no devolver mal por mal. Julio César, el Poderoso Emperador Romano, ganó muchas guerras, expandió y pacificó su enorme imperio perdonándoles la vida a los vencidos. De esta manera, los ejércitos contrarios le tuvieron confianza y antes de morir peleando, se entregaban, sabían que la vida les era perdonada, y no eran castigados de ninguna manera, perdón y olvido. Esto es lo que necesitamos aplicar aquí en Colombia para lograr la paz que todos ansiamos. Otro estilo humanitario de Julio César que infundía confianza en la gente era el de ser sincero y noble con la estabilidad de su imperio, sin sembrar dudas en la continuidad del tiempo. Lo que no está pasando aquí en Colombia, que nos sentimos como un barco a la deriva. Si un país o estado quiere ser próspero, pacífico, sin miserias ni hambre, con pleno empleo, salud y educación es necesario que tenga como prioridad la búsqueda de la máxima calidad humana. 

Los mejores propósitos, en cabeza de los peores, se convierten en detrimento de los pueblos. Por lo tanto, las grandes calidades humanas hay que buscarlas a como dé lugar, y sembrarlas en el corazón de las nuevas generaciones.

Si valoramos de esta manera la vida podemos garantizar el presente y el futuro de la sociedad, de las personas en particular y el de la naturaleza constantemente maltratada.

La clave de todo está en la moralización y pacificación del corazón de los hombres. Al evocar la historia, encontramos que Mao Tse Tung, por ejemplo, puso en práctica la revolución cultural, y en plena guerra trató a sus enemigos con respeto ni los condenaban ni los maltrataban. 

Los colombianos tenemos que llevar luces humanizadoras y la ley de clemencia a pueblos antes abandonadas, y ciudades para consolidar la paz.

El deporte construye

stamos convencidos y tenemos muy claro sobre el enorme valor social del deporte y que los deportistas pueden aportar a la sociedad. 

Estamos convencidos y tenemos muy claro sobre el enorme valor social del deporte y que los deportistas pueden aportar a la sociedad. De hecho no creemos que haya otra disciplina que tenga el poder de arrastrar grandes masas. Por lo tanto estamos de acuerdo con que el deporte sea utilizado en todos los ámbitos sociales como instrumento de cambio y transformación en Sincelejo para que tenga el impacto correcto hacia los niños y adolescentes.  Es una forma de alejarse de las drogas y de las malas cosas como robar o matar. Es lograr convencerlos de que a través del deporte pueden mejorar su vida y la de sus familias gracias al talento que cada uno tiene. 

Estos mensajes se deberían transmitir en el deporte como herramienta de transformación social. Es una práctica corporal que mejora profundamente a la persona y estimula capacidades, dimensiones y fortalezas. Requiere disciplina, autocontrol y educa en el conocimiento y dominio de sí mismo.

*Jhon Celis Castro, futbolista de salón, director invitado.

Las burocracias y la Mojana

Por Nicolás Guerrero Montaño

Hablar de la burocracia en Colombia se ha vuelto hoy sinónimo de corrupción y asociado al clientelismo político, pero para que un Estado pueda llevar a cabo la ejecución de políticas públicas requiere necesariamente un sistema de administración. 

Por Nicolás Guerrero Montaño

Hablar de la burocracia en Colombia se ha vuelto hoy sinónimo de corrupción y asociado al clientelismo político, pero para que un Estado pueda llevar a cabo la ejecución de políticas públicas requiere necesariamente un sistema de administración. Según los teóricos de la materia, la administración pública es la que ayuda a materializar el poder público de dominación.  Lo otro que habría que advertir es que no todo sistema administrativo es burocrático, la burocracia es una gran contribución al éxito de una política pública.  Max Webber estaba convencido de que con las burocracias se conseguían las metas o fines políticos, es decir, la forma organizacional vs. los resultados. 

 Todo lo anterior lo argumento para señalar, en relación con el reciente debate de control político efectuado en la plenaria de la Cámara de Representantes, sobre el llamado Plan Integral de La Mojana, que las burocracias encargadas de ejecutar la política pública de ese megaproyecto estratégico para la nación están en deuda con la región de la Mojana. Los porcentajes de ejecución e intervenciones de los programas y proyectos que contempla el plan de acción están retrasados, y el cumplimiento del mismo con toda seguridad no alcanzará el periodo del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018.  

Por mencionar uno de muchos aspectos hoy inciertos, es inadmisible que dentro del componente de desarrollo económico y social adaptado que contempla el plan, donde se encuentra la creación del Centro de Formación Agropecuaria del Sena de la Mojana, y cuyo estudio de consultoría para su construcción arrojó que el costo total de la obra es por un valor de veintidós mil millones de pesos, actualmente solo se cuente con la mitad de esos recursos, cuyas fuentes  son: cuatro mil millones de pesos que aportaría la Gobernación de Sucre, tres mil millones de pesos el Sena y cuatro mil millones de pesos el Fondo Adaptación, ente encargado de la ejecución del proyecto.

Sería lamentable aún más que los once mil millones de pesos hoy conseguidos, por la falta de gestión y de ejecución de las burocracias encargadas del cumplimiento del Plan Integral de la Mojana, por no estar completos los recursos para este proyecto específico, los tomen para otros menesteres de la administración pública, o peor aún, en el caso del Sena y del Fondo Adaptación tengan que ser devueltos al Tesoro General de la Nación, por no haberlos comprometidos para esta vigencia fiscal. 

 La educación superior en la región de la Mojana no existe, y quizás sea esta una única oportunidad para que las familias más pobres de esta subregión puedan tener la oportunidad de que sus hijos una vez terminen sus estudios de bachillerato, puedan ingresar a un ente educativo que les brinde un futuro técnico y profesional, y no que entren a engrosar el accionar de las bandas delincuenciales del país o incurrir en la drogadicción u otras adicciones de las que son muy presa fácil nuestros jóvenes.

Concluyo afirmando que lo que también está incidiendo para cumplir con el sueño que nos han vendido de que la Mojana será la despensa agrícola de Colombia es que, para la implementación de dicho plan, se requiere del compromiso de una burocracia no solo eficiente sino también eficaz.

Lo otro que habría que advertir es que no todo sistema administrativo es burocrático. La burocracia es una gran contribución al éxito de una política pública.  Max Webber estaba convencido de que con las burocracias se conseguían las metas o fines políticos, es decir, la forma organizacional vs. los resultados. 

Redes sociales para el próximo presidente

Por José Luis Montes Regino

Un veterano me comentó. "El político de hoy, necesita pata y plata". Haciendo alusión a que se debe caminar los rincones de su población para darse a conocer y el billete para entrar en la competencia". 

Por José Luis Montes Regino

Un veterano me comentó. "El político de hoy, necesita pata y plata". Haciendo alusión a que se debe caminar los rincones de su población para darse a conocer y el billete para entrar en la competencia". 

Esto último, no es secreto, hasta el contralor Edgardo Maya Villazón lo ha denunciado, los ríos de dineros que circulan en las campañas son vergonzosos, aunque, yo insisto, al final gana el voto de opinión. Si no, ¿Pregúntenle al votante quién manda cuando está en privado al frente de las urnas? Al Gobierno que le ha tocado padecer el gran impacto generado por las redes sociales es el de Juan Manuel Santos. A él se le ha dicho de todo, comprometiendo su vida íntima y pública. 

Con todo el respeto, por ser una dignidad que nos concierne a todos, son pertinentes indicarlas sin tapujos: Se le ha tratado de traidor, guerrillero, paramilitar, mentiroso, cachón, marica, homosexual, bobo, ingenuo, torcido, corrupto, vende patria, castro-chavista, usurpador, incapaz, con el propósito de saciar el inconformismo generalizado, la impotencia, la ira, la rabia, la decepción, la angustia, el aburrimiento, la canallada, venga del sector que venga. La impopularidad del presidente Santos es alta, quizás producto no solo de su proyecto de gobierno enfocado en la consecución de la terminación del conflicto con las Farc, que no caló en el pueblo, o la utilización de las redes sociales que son la tribuna, así sea con malas prácticas digitales, las encargadas de agredir al mandatario colombiano. 

Santos, lo ha dicho en reiteradas ocasiones, el proceso de paz le costó políticamente, prefirió jugársela para extinguir la etiqueta fariana, en vez de continuar el camino de la seguridad democrática, quizás el país no estuviera polarizado como está, pero cada quien decide con base en sus convicciones. 

Esta mala experiencia gubernamental nos crea un imaginario de lo que le va a ocurrir al próximo presidente, porque apenas estamos familiarizándonos con los intrigantes memes, ahora qué tal cuando se posesione el 7 de agosto del año entrante los simpatizantes del candidato perdedor, tendrán las garras listas para desfigurar su imagen, eso será toda una hecatombe; mas si gana la oposición progresista o uribista, esta última tendrá más ataques que los recibidos por Peñaloza hasta el momento. Será un hervidero, canibalismo puro, donde los perjudicados será toda la Nación. 

Así están planteadas las diferencias ideológicas que los partidos políticos no tienen ni la más remota voluntad de pactar la lucha democrática para la contienda electoral. El 50-50 del país político está listo para agudizar las agresiones a través de las redes sociales, pudiendo ser un peligroso detonante de peleas interpartidistas, al mejor estilo de los momentos previos del Frente Nacional. 

El Facebook, Twitter sirvieron para ahorrar costos en las campañas, pero no han sido utilizadas por los partidos para crear pedagogía de manera responsable, sino para destruirse mutuamente. 

El próximo presidente vivirá en carne propia toda la furia popular que está sufriendo Santos, sobre todo si llega a mentirle al país por culpa de promesas ofrecidas en campaña que bien sabe no serán realizables por aquello del presupuesto o inconveniencia personal y política. En esa rabia descomunal la red social será el látigo efectivo de la pesadilla en 4 años. Muy a pesar del negativismo generalizado veo una oportunidad única para reponernos con optimismo, porque sigo creyendo que el colombiano de a pie es inteligente, sabe lo que quiere y recibe las angustias con tesón, gallardía y fe. 

Que las redes sociales no sean nuestro enemigo, por el contrario, nuestra herramienta para educar masivamente y optimizar los proyectos.