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Por Redacción El Meridiano | 2016-08-06 10:00:00

La neuroplasticidad

Por Marta Sáenz Correa. Me encanta estudiar y aprender cosas nuevas, y una de mis frustraciones es no saber hablar inglés. Por lo cual tomé la sabia decisión de asumir el reto, no sin antes indagar si a mi edad tendría posibilidades de lograrlo y teniendo presente el adagio popular de que "loro viejo no da la pata". En la tarea de investigar cómo funciona el cerebro, me encontré con la neuroplasticidad; lo que me ayudó a tomar la decisión de enfrentar al reto y matricularme en el Centro de Idiomas de la Universidad de Córdoba. 

¿Qué es la neuroplasticidad? Es la capacidad que tiene el cerebro de formar y reformar redes neuronales a partir de nuestras experiencias, es decir, la habilidad de moldearse con el aprendizaje. Es un concepto simple, el cerebro cambia física, social y químicamente, a medida que adquiere habilidades o las mejora.

Según Paul Nussbaum, presidente del Centro de Salud del Cerebro de Pittsburg, Estados Unidos, el cerebro no sólo no sabe qué edad tiene, sino que siempre está ávido por aprender cosas estimulantes. Este aprendizaje debe tener ingredientes como la novedad y la complejidad, pero para un mayor efecto, lo recomendable es que se haga interactuando con otras personas. En resumen, cada vez que se aprende algo nuevo el cerebro cambia. 

Cuando estamos aprendiendo, se forman redes en nuestro cerebro a partir de neuronas que se comunican entre ellas a través de estructuras que permiten el pase de señales de una neurona a otra conocidas como sinapsis. Cada vez que aprendes o prácticas algo, estas conexiones se forman o refuerzan. 

También explica el doctor Michael Merzenich, pionero en investigación sobre plasticidad cerebral durante más de 30 años, que el cerebro está diseñado y fabricado para ser estimulado y desafiado, para examinar cuidadosamente, resolver e interpretar su entorno y sigue desarrollando nuevas neuronas durante toda la vida en respuesta a la actividad mental. Las personas mayores son más lentas en sus acciones, más lentas en sus decisiones y más fluidas en sus operaciones, en comparación con los jóvenes.  La gimnasia mental crea neuroplasticidad si relacionamos conocimiento, imaginación y actividad, porque como dijo Einstein: "En épocas de crisis la imaginación es más importante que el conocimiento". 

Para finalizar, un factor clave o ingrediente necesario para mejorar la función cerebral o revertir el deterioro funcional es reformatearnos; el cerebro se modela con la actividad. Si por rutina dejamos de investigar se detiene la marcha de la neuroplasticidad. La edad no es una traba, pero la conquista es diaria. Si decidimos parar, estancamos el cerebro. Si usted no desafía constantemente a su cerebro con información nueva y sorprendiéndolo, con el tiempo comienza a deteriorarse.


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