Democracia-voto-dinero

Por Benjamín Calle Carrascal

La democracia no es una ideología sino un hecho que consiste en que el hombre descubrió que para que una comunidad, una sociedad, un Estado pueda desarrollarse y progresar para beneficio de todos los que la conforman se requiere que los miembros de esa sociedad de esa comunidad intervengan en las cuestiones que les son comunes,

Por Benjamín Calle Carrascal

La democracia no es una ideología sino un hecho que consiste en que el hombre descubrió que para que una comunidad, una sociedad, un Estado pueda desarrollarse y progresar para beneficio de todos los que la conforman se requiere que los miembros de esa sociedad de esa comunidad intervengan en las cuestiones que les son comunes, y una de las cuestiones que les son comunes es principalmente quien va a dirigir y a organizar esa sociedad, esa comunidad, ese Estado y por esa razón se invento el derecho del sufragio que consiste en que una sociedad, en un Estado nadie puede ejercer ninguna clase de poder si no ha sido designado nombrado por los miembros de esa comunidad, de esa sociedad, de ese Estado, y precisamente cuando un pueblo escoge, designa a una persona para que lo gobierne lo esta Ungiendo con el poder, lo está exaltando lo está convirtiendo en una persona importante que va a gobernar a ese Estado. De ahí que esa elección constituye un máximo honor, por decirlo así porque la persona es un ungido, un escogido casi divinizado por la voluntad colectiva.

Ahora bien, no puede existir democracia en una sociedad como la nuestra donde el dinero se ha convertido en elemento fundamental en las elecciones, porque el voto se ha convertido en una mercancía que se le vende al mejor postor, pues es evidente que entre nosotros no existe la democracia sino que esto es una economía mercantil, un sistema económico controlado, regulado y dirigido solamente por los mercados, y como el voto se convirtió en una mercancía, entonces el voto se compra con dinero conforme al mercado de esa mercancía que determine el proceso de las elecciones. 

Es necesario que se haga una pedagogía permanente de la Constitución como está ordenado en el artículo  41 de esta que dice textualmente: "En todas las instituciones de educación, oficiales o privadas, serán obligatorios el estudio de la Constitución y la Instrucción Cívica. Así mismo se fomentarán prácticas democráticas para el aprendizaje de los principios y valores de la participación ciudadana. El Estado divulgará la Constitución".

Precisamente se hace necesario que el pueblo, todos los ciudadanos entiendan y comprendan que la Constitución vigente creó el Estado Social y Democrático de Derecho que es un Estado intervencionista que puede reglamentar el fenómeno económico y puede mediante mecanismos especiales evitar que el derecho del sufragio o sea del voto se convierta en una mercancía, sino que es el derecho sagrado que tiene todo ciudadano para elegir a sus gobernantes y debe ser declarado reo, debe ser penalizado con la muerte civil al ciudadano, al político que ofrezca comprar el voto, y todos lo que pretendan convertir el voto en mercancía deben ser execrados de la sociedad y ponerles la pena de muerte porque comprar el voto para hacerse elegir es el acto más infame que puede ejecutarse contra la democracia.  

Ahora bien, no puede existir democracia en una sociedad como la nuestra donde el dinero se ha convertido en elemento fundamental en las elecciones...

Reconociendo el conflicto

Por Rafael Hermosilla Cuello

En días pasados tuve la oportunidad de asistir a un evento en la capital del país organizado por la Universidad Nacional, denominado Foro Internacional sobre Pedagogía, Memoria y violencia, Re-conociendo el conflicto.

Por Rafael Hermosilla Cuello

En días pasados tuve la oportunidad de asistir a un evento en la capital del país organizado por la Universidad Nacional, denominado Foro Internacional sobre Pedagogía, Memoria y violencia, Re-conociendo el conflicto.

El proyecto Alianzas semánticas; epistemologías y transmisiones intergeneracionales del conflicto armado en Colombia, de la Facultad de Ciencias Humanas, del alma máter, trajo panelistas de talla internacional que disertaron ante un público de intelectuales, estudiantes, Gobierno nacional y personal de la academia de diferentes carreras universitarias.

El escenario fue el edificio de posgrados, Auditorio Virginia Gutiérrez de Pineda, de la Universidad Nacional de Colombia, en donde se discutió sobre la situación de memoria histórica en el país y la generación de violencia en los diferentes puntos de la geografía colombiana.

Una de las participaciones que más impacto causó fue la presentación de una exposición fotográfica, producto de diez años de investigación que viene llevando a cabo en la región de Montes de María el artista plástico Juan Manuel Echavarría, el hombre audaz y arriesgado que con cámara en mano, soportando los caniculares soles de esta zona del país, ha recorrido las escuelas abandonadas de esta zona golpeada por la violencia armada.

La exposición que lleva por nombre "Silencios", y estuvo expuesta en un maravilloso lugar de la Universidad Nacional denominado: Espejo de agua y rampla. En total son ciento cuarenta fotografías, captadas por la lente de este viejo artista que desafiando los peligros de la región tuvo la osadía de fotografiar las escuelas abandonadas por la guerra, en Montes de María. Son imágenes impactantes en las que se pueden apreciar frases, como la siguiente: "La violencia nos arrebató la tranquilidad, y el trinar de las aves nativas". Estos escritos que dejaron los profesores incrustadas en los viejos tableros carcomidos por la desidia y el olvido quedaron grabadas en esas fotografías que hablan por sí solas.

De igual manera se realizó una mesa redonda, moderada por un veterano profesional e investigador, Arturo Charria. En esta puesta en escena participaron docentes de la Sierra Nevada, Montes de María, San Vicente del Caguán y Bogotá.

La temática de la mesa redonda, a la que asistieron más de dos mil espectadores, era narrar las experiencias regionales de enseñanza de la historia del conflicto en medio de la guerra. Se tocó el caso Chengue, Chinulito, el Salado, entre otros.

Los nativos de la Sierra Nevada con sus tradicionales atuendos de la etnia Wayuu narraron con lujo de detalles cómo sus territorios fueron invadidos por grupos armados al margen de la ley, que no han respetado sus costumbres, cultura y tradiciones, obligándolos a una transculturización que los aleja cada día más de sus raíces ancestrales.

De igual manera participó del evento la socióloga e investigadora, procedente de Argentina Elizabeth Jelin, la cual presentó una potencia denominada: Desafíos de la transmisión de memorias complejas y dolorosas.

Otro de los trabajos que impactaron a los asistentes fue el presentado por la profesora e investigadora norteamericana Julia Paulson, en la que presentó una radiografía de las Comisiones de la Verdad y Educación, lecciones del caso peruano.

Cerrando el evento estuvo la sorprendente exposición de una joven socióloga y profesora universitaria de origen estadounidense de nombre Michelle Bellino, quien ha venido desarrollando una tesis de grado titulada: Enseñar la guerra pasada en medio de nuevas violencias: el caso de Guatemala.

La corrupción, su historia y sus consecuencias

Por Erasmo Alean Mahecha

Esta permisividad ha establecido la práctica de corrupción de una manera más generalizada y extendida, al extremo de que entorno a esta se fue creando una especie de subcultura.

Por Erasmo Alean Mahecha

Esta permisividad ha establecido la práctica de corrupción de una manera más generalizada y extendida, al extremo de que entorno a esta se fue creando una especie de subcultura. La corrupción es, sin duda un problema de Estado, y es allí en donde se deben afincar los controles para combatirla, pero es también un asunto social en el cual la creación de un entorno ético es fundamental para consolidar dichos controles y políticas a establecer.

En Colombia país, el foco principal del problema de sitúa en la contratación estatal. Ejemplo de ellos abundan en el país, tales como Ferrovías, Caprecom, Foncolpuertos, Termorrío, Dragacol, etc., (Blanco, M.A., 2011, Parr.10). Otros casos que han sido de gran impacto para los dineros del Estado y los beneficios a los colombianos están el de Agroingreso Seguro, empresa Energía de Pereira, Coomeva, SaluCoop E.P.S, Transmilenio, calle 26, entre otros. 

Transparencia por Colombia (2006, parr.6), retomando las estadísticas del Barómetro Global de la corrupción 2010 Un 52 % afirma que las prácticas corruptas van en aumento. Un 35 % piensa que las medidas tomas han sido eficaces, mientras que un 46 % percibe lo contrario (Transparencia por Colombia, 2013, parr. 6).

Para que exista y persista la corrupción, es porque en el país las mismas instituciones permiten que sus funcionarios actúen de acuerdo con determinadas conveniencias que les van modelando y articulando sus conductas, para que actúen de acuerdo con las situaciones determinadas. Entonces para el enfoque son las instituciones el fundamento básico del ordenamiento de la sociedad y el funcionamiento del sistema social.

Esto deja ver que es necesario que en cuanto a la ética y moral pública se necesita tener presentes dos conceptos fundamentales. Uno que debe darse por sentado que es una ciencia que moldea la conducta humana, porque a través de ella es que el hombre logra adquirir buenos hábitos de comportamiento y que, de acuerdo con su consolidación, será la ciencia que impulsará su conducta y que le permitirá ser disciplinado para alcanzar un autodirigenciamiento de acuerdo con los principios morales que existen. 

Una vez se comprendan estos dos conceptos, el hombre mostrará una inclinación innata hacia la realización de su vida dentro del cumplimiento de buenos hábitos morales, porque estará motivado a seguir adelante y cumplir con la formación que ha recibido. 

Otro concepto a tener en cuenta en este artículo es el que hace referencia a la ética pública. Está relacionada o vinculada a las tareas prácticas de los funcionarios públicos. Por ello sus razones concretas para la necesidad de la ética pública en la estructura institucional definidas así por Conciencia Colombia (2004, pág. 87): credibilidad y confianza, insuficiencia de las medidas jurídicas, insuficiencia e ineficacia de las soluciones jurídicas, necesidad de adquirir hábitos y reglas para el largo plazo orientados por valores, crecimiento de las competencias, integración e incorporación de los ciudadanos y responsabilidad social (para Aguilar, 2000, pág. 44). 

Los servidores públicos se convierten en el elemento principal para promover la moral y la ética pública que se conviertan en principios que activan la acción de los ciudadanos en una sociedad, condicionando y adaptando estos principios a parámetros éticos y morales.

De esta manera los funcionarios del Estado muestran su forma de contribuir en un encausamiento que lleve los ciudadanos que se desempeñan en las diferentes entidades a tengan conductas sociales que muestren sus buenas prácticas bajo el respeto y cumplimiento del deber para el cual fueron nombrados.     

El síndrome de Poncio

Por Elizabeth Zuccardi Porras

Tal parece que se está propagando un mal infectocontagioso que está atacando la altas esferas gubernamentales incluyendo la clase política del país, cuya apariencia es  semejante a las manos enlodadas y sucias, las que hay que lavarse delante de todos, para demostrar que no se está sufriendo del síndrome de Poncio, aquel alto mandatario de la Corte romana que gobernaba en Jerusalén en los tiempos en que Jesucristo fue acusado de sedición y rebelión ante el Estado, motivo por el cual pedían que lo crucificaran.

Por Elizabeth Zuccardi Porras

Tal parece que se está propagando un mal infectocontagioso que está atacando la altas esferas gubernamentales incluyendo la clase política del país, cuya apariencia es  semejante a las manos enlodadas y sucias, las que hay que lavarse delante de todos, para demostrar que no se está sufriendo del síndrome de Poncio, aquel alto mandatario de la Corte romana que gobernaba en Jerusalén en los tiempos en que Jesucristo fue acusado de sedición y rebelión ante el Estado, motivo por el cual pedían que lo crucificaran. 

No viendo justificación, el prefecto manda a pedir una vasija llena de agua, con la cual se lava las manos ante todos, como demostración de que él no tenía culpa en esa decisión de entregarles a Jesús y que se limpiaba de toda falta, aduciendo que él era inocente, porque no sabía de qué acusaban al Mesías.

Algo así está pasando en el país de los ignorantes, de los que no saben nada, en donde todo se hace a sus espaldas, los que no saben de lo que les están hablando, los que pecan por ignorantes, inocentes y engañados, los que nunca se enteran de nada, sino cuando ya es demasiado tarde; los que se hacen la vista gorda, los que no  preguntan para no enterarse, los que se lavan las manos y dicen "yo no estaba enterado".

Este es el país de los ignorantes. Gina no sabía nada de las cartillas, ni de la ideología de género;  Palomino nunca había oído hablar del Cartel de Anillo; en las campañas políticas nadie sabe de dónde vienen los recursos; las coimas de Odebrechet nunca llegaron a las manos de los de arriba; las platas llegaban por arte de magia y nadie se percataba de tremendos regalos; en el referendo no aparecía la palabra género; a los cristianos los engañaron para que votaran por el no; las Farc no saben cuántos menores tienen en sus filas; los negociadores no saben cuántas armas tiene la guerrilla y mucho menos cuánto dinero  y propiedades poseen; en los colegios no se está adoctrinando a los niños con la cátedra del desarrollo de la libre personalidad, o equidad de género; los padres de familia no saben lo que hacen sus hijos; los hermanos de Noguera no sabían nada, no vieron nada, no ocultaron nada; nadie sabe para donde va el país, ni en qué va a quedar la economía ni de dónde va  salir el dinero para subvencionar a la guerrilla. 

Mejor dicho, aquí nadie sabe nada, todo lo hicieron a sus espaldas, definitivamente todo el mundo se lava las manos. 

Entonces, ¿quiénes son los responsables? ¿Quiénes responden?

En Juan 8:32 dice; Y conocerán la verdad y la verdad los hará libres. ¿Será que al fin se nos va a quitar la venda de los ojos? En el país de los ignorantes, todo el mundo miente, hace lo que se le da la gana y a los pocos días nadie se acuerda del suceso que causó escándalo, porque vino otro más grave que lo emuló; y se cierne una cortina de humo, hasta que se le echa tierra y todo el mundo lo olvida. Aquí estamos como la canción de Shakira: sordos, ciegos y mudos. 

¿Hasta cuándo? Cuando Jesucristo saque todo a la luz y lo ponga al descubierto, muchos serán avergozados.

"Sé que soy el último romántico"

Por José Arturo Ealo Gaviria

"El sexo vende", he escuchado algunas veces. Tengo la seguridad que el autor de esta cínica divisa comercial debió haber trabajado en la industria de la música.

Por José Arturo Ealo Gaviria

"El sexo vende", he escuchado algunas veces. Tengo la seguridad que el autor de esta cínica divisa comercial debió haber trabajado en la industria de la música. Incluso el sexo, —o al menos la melodía sexualizada— exige variedad, y las estrellas emergentes han de encontrar el modo para introducir nuevos cambios sobre el más viejo de los temas y en formas extremas de escandalizar. Al igual que Sodoma y Gomorra, los elementos de actualidad sexuales están exacerbados y la envoltura romántica musical es más ausente. Hoy se vacila aplicar la palabra "amor". Vamos a un punto de involución. ¿Es esta la secuela ineludible del impacto aplanador de internet y de cifras estadísticas que ahora dominan la industria de la música? Se debe enfrentar al hecho por el cual un video genere millones de visitas en unos días para ofrecer algo que trascienda fronteras nacionales, diferencias culturales, barreras de la lengua y diferentes gustos musicales. Pero nada lo aprovecha mejor que la fuerza bruta de la biología. ¿Ha de sorprendernos entonces que, impulsados por esas plataformas tecnológicas globales e instintos básicos logren por diluir toda belleza? El mensaje de estos videos es universal, no requiere subtítulos, nuestra sensibilidad está fielmente codificada en nuestro ADN. ¿Es este el final del juego para las canciones románticas? ¿Estamos viendo la última validación del postulado de Darwin, en que es el impulso de engendrar quien pone el ritmo y el resto de nosotros no hacemos otra cosa que bailar al son de este latido primario? ¿Es la supervivencia de quienes son más sexys la regla inexorable de hoy, y mañana, la fórmula de la música popular que siempre tendrá mejores estadísticas?

Quizás. Pero aún no he resuelto por abandonar el romance, al estilo Michele Scommegna. Su nombre artístico: Nicola di Bari. Al igual que él, me emociono con "ver jugar a dos palomas besándose en la plaza no importándoles la gente que les puede hacer daño al andar con tanta prisa..." y "sé que soy el último romántico". Los rituales del agasajo y la embriagadora euforia de entrega emocional son su modo, tan admirables como las provocadoras invitaciones sexuales de videos virales y, acaso, con más potencial para la transformación estética. El discurso del amor, con sus infinitas complicaciones y resoluciones, da más variedad que la inventada por la cortesana más experta ni contener el "Kamasutra" digital. Comparada con las cualidades tangibles y la abrumadora corporeidad del sexo, la metafísica inefable del amor puede parecernos insustancial, quizás hasta un ligero preludio del evento principal. Pero la canción de amor sentida, la romántica, de quedarse como acto de confianza y sentimiento, sí, la "enclenque" y "debilucha" canción de amor ha salido vencedora en los peores lances hasta ahora y, si ha logrado subir obstáculos religiosos, políticos y culturales a lo largo de los milenios, ciertamente hallará su vía entre las cifras de YouTube y la filosofía convencional de nuestra hormonal industria de la música. El amor ha espoleado a muchas revoluciones musicales antes y ahora. Probablemente expulse unas cuantas más en el futuro. Otra lección es, cuando llega el huracán, cuando el "amor" finalmente invoca a la canción. Ésta casi siempre viene de donde menos la esperamos: de los bohemios, de los parias, de los excluidos, de las personas más marginadas y menos poderosas, por qué no, de los lugares más ocultos, de alguien viviendo un sueño glorioso en la huella del viento a prisa con cierto blanco a vapor. No hay nada más alentador a nuestros sentidos que esas melodías revelando amor, entre el sacudir y palpitar primero de una armonía en alas de seda.

¿Tiempos normales?

Por Eduardo Posada Carbó

Vivimos tiempos extraordinarios. La frase ha sido repetida quizás de generación en generación, convertida entonces en un lugar común sin mayor significado.

Por Eduardo Posada Carbó

Vivimos tiempos extraordinarios. La frase ha sido repetida quizás de generación en generación, convertida entonces en un lugar común sin mayor significado. ¿Acaso han existido 'tiempos normales' en la historia de la humanidad?

Desarrollos recientes de la política internacional han motivado las voces de alarma. Hay que precisar. Son, más que todo, eventos en Estados Unidos y Europa los que han desatado hoy las preocupaciones sobre un clima reinante de alta incertidumbre mundial.

Populismo es el nombre dado al fenómeno contemporáneo que acapara la atención, ya se trate de lo ocurrido en Estados Unidos o de lo que pueda suceder tras las elecciones en Holanda y Francia. No estoy seguro de si sea el término adecuado para entender lo que está en juego.

Común a todos estos escenarios es el auge del discurso nacionalista –una importante razón para las referencias al populismo–. Autores como el historiador John Lukacs definen, en efecto, a los populistas casi que de manera exclusiva por su nacionalismo. Los protagonistas de su libro 'Democracy and Populism: Fear and Hatred' (Yale, 2006) son Hitler y Mussolini.

El nacionalismo de última cosecha tiene un fuerte componente de adversidad contra los inmigrantes, en Europa y en Estados Unidos. No ha sido tanto la libertad de comercio como la libertad de movimiento la que le ha impuesto límites a la globalización.

El nacionalismo que tiende a dominar (pues los hay de diversos colores) es de corte xenófobo y racista, que encuentra el terreno abonado por la crisis económica y el descrédito universal de los partidos políticos (tradicionales depositarios de la representación de los intereses sociales).

En una atmósfera generalizada de antipolítica, el gran interrogante es si la democracia cuenta con las herramientas adecuadas para resolver los problemas del siglo XXI. Hay cierta ironía en formular el interrogante no para los países del llamado tercer mundo, sino para aquellos donde supuestamente la democracia tuvo sus orígenes modernos.

El gran interrogante es si la democracia cuenta con las herramientas adecuadas para resolver los problemas del siglo XXI

Basta una breve mirada al debate para apreciar que lo que está bajo discusión es el mismo futuro de la democracia. En su defensa del populismo, Ernesto Laclau sugirió que la democracia liberal y representativa sería una instancia pasajera en la historia de los regímenes políticos. ¿Estamos presenciando su natural extinción?

Es prematuro decretarle la muerte a la democracia moderna. Pero el mundo occidental (Europa y Estados Unidos) haría bien en examinar sus problemas con menos complacencia sobre sus propias trayectorias históricas. Sería un punto de partida más prometedor.

Nuevas (y no tan nuevas) corrientes de pensamiento proponen examinar la historia de la democracia desde visiones alejadas del 'eurocentrismo'. Hace ya un par de décadas, John Markoff identificó los espacios "periféricos" donde se originaron algunas de las instituciones que hoy asociamos con la democracia. Uno de los ensayos recientes más provocadores es el de John Keane, quien explora lugares hasta ahora recónditos en la historia de la democracia ('The Life and Death of Democracy').

Las referencias al mundo de las entreguerras en el siglo XX fueron muy frecuentes como para ignorarlas. Fueron distintas circunstancias. Común a las dos épocas es el crecimiento de un espíritu nacionalista, hostil a la democracia liberal.

Los desafíos, sin embargo, son de otra dimensión. Pocos del tamaño del que representan los retos de la revolución tecnológica que, en teoría, habilitan a los ciudadanos a tomar parte directa, como nunca antes, en la agenda y las decisiones públicas. Puede sonar a lugar común, pero sí vivimos tiempos extraordinarios.

(El Tiempo)