Oasis

Por Gonzalo Gallo González. Orando están sin saberlo los que a conciencia trabajan la tierra, el hierro y la madera; los que investigan, crean y fabrican. Orando están los que consuelan, enseñan y divierten; los que sirven, los que construyen, los que curan. Orando están los enamorados de su obra, los que se consagran a su oficio con pasión, los que se entregan en cuerpo y alma a su tarea. Con Dios están los que se empinan sobre las miserias de este mundo para dar vida en abundancia. Constancio C. Vigil.

Por Gonzalo Gallo González. Orando están sin saberlo los que a conciencia trabajan la tierra, el hierro y la madera; los que investigan, crean y fabrican. Orando están los que consuelan, enseñan y divierten; los que sirven, los que construyen, los que curan. Orando están los enamorados de su obra, los que se consagran a su oficio con pasión, los que se entregan en cuerpo y alma a su tarea. Con Dios están los que se empinan sobre las miserias de este mundo para dar vida en abundancia. Constancio C. Vigil.

Según un sabio la persona despierta tiene la sensación de que el universo tal como va, es bueno en su conjunto. Es una sensación de alivio y libertad, de comunión cósmica y de profunda compasión por todo y por todos. Es sentirse uno con Dios y con el universo.

Cultiva con el amado Padre una constante y hermosa relación de amor, y así tu vida es oración y tu oración es vida. Haz que sea una fascinante y poderosa realidad lo que decía San Agustín: "Dios mío, tú siempre conmigo y yo siempre contigo".

Sistemas políticos, económicos y sociales

Por Fernando Negrete Montes. Democracia, mercado y familia, llegaron a convertirse después de la segunda guerra mundial, en la tríada exitosa del desarrollo alcanzado por los países después de 200 años de altibajos en la consolidación del capitalismo en el hemisferio occidental; es más, en Japón y el suroeste asiático a partir de los años 60 y 70 del siglo XX y bajo las banderas de la economía de mercado...

Por Fernando Negrete Montes. Democracia, mercado y familia, llegaron a convertirse después de la segunda guerra mundial, en la tríada exitosa del desarrollo alcanzado por los países después de 200 años de altibajos en la consolidación del capitalismo en el hemisferio occidental; es más, en Japón y el suroeste asiático a partir de los años 60 y 70 del siglo XX y bajo las banderas de la economía de mercado, se rompió el círculo vicioso del desarrollo y se colocaron estos países como modelos a seguir, en tanto los países más extensos del hemisferio oriental con la Unión Soviética y China, impulsaban el socialismo como modelo político y su correspondiente economía centralmente planificada.

Las diferencias entre los dos sistemas eran evidentes: mientras en los países occidentales se aplicaba la independencia de poderes, la existencia de los partidos políticos, la elección por voto universal de los representantes en los diferentes niveles de gobierno y el motor de la economía era el sector privado, en el sistema socialista se daba un solo partido político, no existía sufragio universal y las decisiones de producción eran tomadas desde las oficinas de planeación, de acuerdo a lo que decían los funcionarios que había que producir.

Los resultados fueron una alta producción en el sistema capitalista que llevó a elevados estándares en los niveles de vida de las economías de Estados Unidos, Canadá en América y los países de la Unión Europea, en tanto en América Latina, cuya mayoría de estados transitaba por la vía capitalista, se produjeron grandes desequilibrios en su desarrollo y una gran inequidad en la distribución del ingreso que, a través de la Comisión Económica para América Latina, Cepal, se buscó un modelo propio dentro del capitalismo para superar las brechas de desarrollo, conocido como modelo de sustitución de importaciones, puesto en práctica desde los años 50 hasta los 80 del siglo XX, cuando se consideró que había hecho crisis y fue reemplazado por el modelo aperturista de los 90.

Todo este caminar por la vía del desarrollo capitalista por parte de los países de América Latina, de África y Asia, permitió la construcción de sus instituciones, de sus empresas productivas y comerciales, de su infraestructura y ciudades que con trabajo, se abrieron en el panorama nacional y universal; mientras en la década de los 80 el sistema socialista de la Unión Soviética se derrumbaba por su incapacidad productiva y la falta de libertad, que terminó en la desintegración de las 16 repúblicas que la constituían. Por su parte, China experimentó un híbrido entre el control de partido único en lo político y una economía de mercado que la llevó a altos niveles de producción, aunque sin control sobre impactos ambientales.

Estas consideraciones nos llevan a plantear que el sistema político democrático, con economía de mercado y una sociedad que se organiza en hogares, familias y en empresas productivas, científicas, culturales, es decir, con libertad de pensamiento y empresa, es superior a aquel en que hay control de toda la vida social y humana. Sin embargo, los niveles de corrupción y la cultura del facilismo nacido de economías mafiosas, son una amenaza para la estabilidad y el desarrollo de las sociedades latinoamericanas y en particular de Colombia, que es necesario extirpar para no caer en abismos peligrosos.

Por esto, grave la situación que ocurre en Venezuela que por aplicarle un sistema y modelo que no se corresponde con la idiosincrasia de un pueblo que durante siglos construyó su sistema democrático y productivo, se le pretenda imponer un sistema que va en contravía de la libertad, el conocimiento, la ciencia y que es un fracaso en el mundo. Difícil es construir un puente, fácil derrumbarlo. Los que conocen y hacen, no destruyen lo hecho, en tanto quien no ha construido o supuestamente no le ha costado nada, ordena y propicia su destrucción.

San Facundo

Por Jaime Padrón Benítez. Hace siglos el imperio romano martirizó a dos cristianos que luego protagonizaron una advocación con la romería subsecuente y posterior canonización. Uno de esos sacrificados (Facundo) le dio el nombre a un lugar en España que luego derivó por los cambios que el uso popular suele darle al idioma en Sanfacun y posteriormente Sahagún.

Por Jaime Padrón Benítez. Hace siglos el imperio romano martirizó a dos cristianos que luego protagonizaron una advocación con la romería subsecuente y posterior canonización. Uno de esos sacrificados (Facundo) le dio el nombre a un lugar en España que luego derivó por los cambios que el uso popular suele darle al idioma en Sanfacun y posteriormente Sahagún.

Antonio de la Torre, virrey de España, fundó en 1776 una población colombiana a la que llamó San Juan de Sahagún, en honor a la villa Ibérica, municipio que hoy está en la picota pública debido a la corrupción. Su nombre lo están flagelando injustamente por cuenta de sus virtudes que te voy a resumir.

Un telegrafista toludeño se dedicó, al margen de su profesión, a enseñar en ese pueblo, matemáticas, física y lenguas, la población en agradecimiento creó un colegio con su nombre: Andrés Rodríguez. Este colegio nació sin docentes y los profesionales del municipio decidieron dar clases gratis. Loable y noble germinar para el Andrés como se le conoce popularmente. Desde muy temprano se perfilaron como estudiosos y organizaron una semana cultural que trasciende a otros municipios y alrededor de la cual se hacen olimpiadas de matemáticas, ortografía, redacción, encuentro de escritores y poetas por lo que se han ganado con creces el título de capital cultural de Córdoba. Entonces han ganado premios Coltejer cuando este galardón existía y pruebas del Icfes. Una vez desde Bogotá vinieron a ver el fenómeno Sahagún en los exámenes del Estado, sospechando fraude o algo por el estilo y encontraron los periodistas que las bibliotecas en Sahagún no daban abasto. Había que esperar turno para poder entrar. Ahí aprendieron a pronunciar su nombre que se lo cambiaban por el achibchado "Sachagún".

Por alguna razón en este municipio viven la política como en Barranquilla vivirse las campañas del Junior. Ellos discuten, pelean, polemizan, en las esquinas, en las tiendas, en los billares y en las parrandas. El barranquillero es técnico de fútbol el sahagunense (facundino su gentilicio español) alcalde o diputado o lo que sea pero esta gente transpira política. En Sahagún vota el 75% del padrón electoral cuando en el país la abstención gana por nocaut. Sahagún produce legisladores como el Cesar dar acordeoneros y la Guajira compositores. Esa son las virtudes de Sahagún, elabora gente estudiosa que ama el ejercicio de la política por tanto genera dirigentes como arroz. Por eso muchos entes de control político nacional tienen a los sahagunenses en sus nóminas igual sucede en alcaldías y gobernaciones. Pero el arte de la política parece ser el rey de la corrupción y tiene la carga de la prueba invertida, todo líder es corrupto hasta que no demuestre lo contrario (excepto Pepe Mujica). Sahagún exculpada de los vicios de la política, pues sus hijos son mayores, conscientes con capacidades y voluntades intactas y por tanto responsables de sus actos, también produce químicos, ingenieros, médicos, odontólogos, docentes, escritores, pintores, músicos, deportistas y toda una serie de trabajadores honrados diseminados por el mundo.

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Tal como martirizaron a Facundo hace 17 siglos hoy lo quieren hacer con este grato pueblo sabanero. Condenen a sus hijos, en caso de ser culpables, pero a la madre Sahagún no la estigmaticen, ella seguirá produciendo retoños estudiosos e inteligentes o sino pregúntenle al fiscal anticorrupción que cayó en la celada de un exgobernador sahagunense.

Un camino a las certezas

Por Carlos Martínez Simahan. El conflicto violento con las Farc ha terminado. Es una realidad bienvenida a partir de la cual se deben hacer las reflexiones sobre el porvenir. Ya estamos en un año electoral y cunden las incertidumbres y los enardecimientos. 

Por Carlos Martínez Simahan. El conflicto violento con las Farc ha terminado. Es una realidad bienvenida a partir de la cual se deben hacer las reflexiones sobre el porvenir. Ya estamos en un año electoral y cunden las incertidumbres y los enardecimientos. Además, hay otra realidad imposible de ignorar: la generalidad de los colombianos desconfía del fin del conflicto. Se argumenta que los subversivos no se sometieron a nuestras instituciones si no que las instituciones se adaptaron a los intereses políticos de las Farc. Se desequilibró el orden jurídico y social sin que se hayan encontrado los nuevos equilibrios. Bajo la égida del acuerdo habanero, todo dejó de funcionar o funciona de diferente manera. La justicia, porque nace la JEP, con mayor jerarquía y ajena a la rama judicial. El lenguaje de sus creadores: "por aquí tienen que pasar todos", es el anuncio de la izquierda totalitaria que pretende juzgar a la sociedad toda. Así mismo, el Congreso perdió la iniciativa sobre el Acuerdo Final y aprueba normas proclives a las Farc. También, serán novedosas las elecciones parlamentarias. Habrá 16 circunscripciones especiales, "con voto vigilado", a las cuales no pueden aspirar los partidos que dejaron de funcionar como vínculo natural entre el pueblo y el Estado. Tampoco funcionó la democracia participativa. Ahora, el pueblo no es el pueblo. El Congreso es el pueblo, dijo la Corte Constitucional. Así, pues, razones sobran para las incertidumbres. El desarme, certificado por la ONU, no contrarresta la negativa a entregar los niños, ni el crecimiento de los cultivos y de la producción de coca. Para colmo, conservar la sigla Farc en el nuevo partido político, es un mensaje ominoso.

Se acaba de saber, por Sergio Jaramillo, que la oposición y el gobierno estuvieron a pocos pasos de lograr acuerdo luego de la victoria del no. Así debió ser, pero la carrera de Evaristo Márquez y de la Calle para firmar demuestra que se quería dejar de lado a Uribe. Por lo mismo, ese Acuerdo Final se confirmó en el Teatro Colón. Jaramillo atribuye la disensión a que el ex presidente Uribe no podía entregar el botín de su reciente victoria. Pienso, a mi vez, que el Presidente Santos no quería compartir el botín de la paz.

Las anteriores son algunas de las razones por las cuales una mayoría de colombianos no le reconoce a Santos el histórico logro de la paz. Trabajó en ello con tesón y sin desviarse del rumbo trazado  con método y cuidado. El Presidente fue inteligente y osado y tendrá reconocimiento más temprano que tarde. Pero, no fue magnánimo. Primero, desconoció al conservatismo y, luego, pretendió usar la bandera de la paz para derrotar a Uribe. Grande y costosa  equivocación.

Uribe, por su parte, ensordecido por el rumor de multitudes, no advirtió que los pre-candidatos del Centro Democrático se anclaron en el simple anti-santismo. Que no es una política. Como no lo es el anti-uribismo. Ambos son una obsesión que le hace daño a la salud democrática del país.

Ahora bien, las incertidumbres se combaten con certezas. Con propuestas de esperanzas. Por eso insistimos en la convergencia de la Centro-Derecha colombiana. ¡Urge construirla, desde ahora, con grandeza!

El conflicto violento con las Farc ha terminado. Es una realidad bienvenida a partir de la cual se deben hacer las reflexiones sobre el porvenir.

El símbolo cultural de Colombia

Por Samuel Morales Turizo. En la región de Finzenú abundaban los centros artesanales (sombreros, hamacas, mochilas, canastos, esteras). Corozal, Morroa, Pileta y Sampués hacían  parte de la provincia de Mexión. Con este término los zenúes denominaban al área de las Sabanas, incluyendo en lo que es hoy los municipios de Sahagún y San Andrés de Sotavento.

Por Samuel Morales Turizo. En la región de Finzenú abundaban los centros artesanales (sombreros, hamacas, mochilas, canastos, esteras). Corozal, Morroa, Pileta y Sampués hacían  parte de la provincia de Mexión. Con este término los zenúes denominaban al área de las Sabanas, incluyendo en lo que es hoy los municipios de Sahagún y San Andrés de Sotavento.

Evidentemente el sombrero vueltiao, gorros y tocados fue la tradición oral o la herencia más transcendental que nos dejaron los zenúes que usaron en sus cabezas como adornos de la indumentaria. Es posible que tuvieran un significado ritual. Anteriormente el sombrero vueltiao era hecho con palmas y bejuco, pero más tarde se perfeccionó: la caña flecha y la mano del hombre le dan forma a este emblema o signo que es una especie de semiología o semiótica para identificar al colombiano y la mujer caribeña.

El sombrero vueltiao zenú se teje con un número impar de conjunto de pencas, llamados pares o pies. Este sombrero se distingue por combinación de fibras blancas y negras dando origen a figuras llamadas pintas, que identifican la familia que lo ha fabricado. Además representan o simbolizan elementos religiosos o totémicos.

Estos sombreros desde el quinciano hasta el veintiuno se pasean por distintos escenarios del mundo, donde reside algún colombiano con gustos regionales o culturales que hagan sentir orgullo por la tierra que los vio nacer. Es importante, hermoso y placentero, dentro de nuestra cultura tradicional, observar el sombrero vueltiao con todas sus características físicas, tal como es su forma real y como es él desde su creación. Es el identificativo del campesino, del ganadero de los departamentos de Bolívar, Córdoba, Sucre y sigue su señorío con la belleza en la cabeza de blancos, mulatos, negros y indios.  

Últimamente los zenúes padecen una preocupación enorme. Esto es, como consecuencia de la alteración de la tenencia de la tierra y el crecimiento en la demanda de la fibra de caña flecha ha venido engendrando el decrecimiento y debilidad de las poblaciones naturales de la especie, generando insuficiencia de materia prima para todos los pobladores del resguardo indígena de San Andrés de Sotavento.

Lo anterior ha forzado a buscar la planta en otras zonas, exclusivamente en el departamento de Antioquia y el sur de Córdoba. El objetivo de esta etnia es implementar alternativas para contrarrestar lo que consideran como una amenaza. La subida del precio de esta fibra es una alerta para el sector artesanal, alterando la situación social, económica, laboral y cultural de la familia zenú.

El sombrero vueltiao es una pieza proveniente de la región Caribe, concretamente de las sabanas de Córdoba y Sucre; es un icono cultural y una de las artesanías del país que más llena de orgullo a los colombianos. El Congreso de la República lo declaró patrimonio cultural de la Nación a través de la Ley 908 del 2004.

Todavía se conserva intacto el centro artesanal del sombrero vueltiao, ubicado en los municipios de San Andrés de Sotavento, Sampués, Chinú, Chimá y Tuchín, donde se encuentran los últimos vestigios de la familia zenú. 

Actualmente el sombrero vueltiao es el símbolo cultural de Colombia en el mundo. 

El sombrero vueltiao zenú se teje con un número impar de conjunto de pencas, llamados pares o pies. Este sombrero se distingue por combinación de fibras blancas y negras dando origen a figuras llamadas pintas, que identifican la familia que lo ha fabricado. Además representan o simbolizan elementos religiosos o totémicos

Estamos en el ambientalismo

Por José luis Montes Regino. El socialismo y el capitalismo inspiraron los gobiernos de las naciones. Bien o mal, lo cierto es que ambos impidieron a la sociedad acabar con la pobreza extrema o la simple pobreza. 

Por José luis Montes Regino. El socialismo y el capitalismo inspiraron los gobiernos de las naciones. Bien o mal, lo cierto es que ambos impidieron a la sociedad acabar con la pobreza extrema o la simple pobreza. Existen factores políticos determinantes que de manera negativa influencian para mantener miseria, no nos permiten avanzar, aun sabiendo que serán males eternos. Pero nos dimos el lujo de institucionalizar la desigualdad social material en niveles muy altos. Nadie tiene la fórmula mágica de tener una economía siempre boyante, hay altibajos que nos obligan a ser innovadores. El que no revisa sus finanzas fracasa en cualquier momento. Pero ante el desarrollo económico y político de los Estados y de la sociedad, descuidamos lo esencial: la naturaleza. Destruimos sistemáticamente el medio ambiente, se ha destrozado, desde las profundidades del mar hasta la punta más alta de los glaciares; se derriten los iceberg, los niveles de los océanos comienzan a subir, se queman y talan los bosques de manera indiscriminada, los animales silvestres se extinguen, el agua y aire se contaminan, muere la vegetación, se siembra cemento a gran escala, se produce desplazamiento de personas y animales, la flora y fauna está envenenada, se acaba la agricultura, los ganados se apoderan de los pastizales, cada vez el ciclo vital se cierra. 

Preocupa el daño a los ecosistemas, sin avizorar una solución conjunta de los países industrializados. Desde el G2 hasta el G20, han fracasado por establecer consensos fuertes y perdurables para frenar los abusos contra el planeta. A 2016, se contabilizan 669 reservas de biosfera, en 120 países, según la Unesco, es decir, la tarea es monumental, pero estamos a tiempo para salvarnos. No es un juego, urgen políticas públicas sostenibles y realizables; los fenómenos de efecto invernadero, cambio climático, contaminación ambiental requieren de un fornido músculo acompasado con la voluntad de los principales líderes del mundo. Por eso, la declaración apocalíptica de Trump, en no reconocer el Cambio Climático, es piedra de tropiezo para alcanzar las metas ya trazadas en los tratados internacionales como la Conferencia de Estocolmo, de 1972; Cumbre de Río de 1992, Protocolo de Kioto de 1997, Conferencia de París de 2015. Son sin duda agendas definidas que deben seguir, fortalecer y aplicarse, jamás terminarlas por ningún motivo político, económico o cultural, nos mueve exclusivamente la supervivencia. Es que es simple: no hay Plan B para la Tierra, los proyectos para escapar al planeta Marte aún están engendrándose. Hace falta culturizarnos, sobre todo con funcionarios ambientalistas, como por ejemplo instruir a los interesados en reforestar, con incentivos austeros, pero ágiles. No vemos el control institucional para detener las malas prácticas contra el medio ambiente. Pero, ¿qué es el ambientalismo? Lo definen los doctrinarios como la "promoción de la conservación y recuperación del mundo natural". Los primeros pininos se dieron a partir de los años sesenta, siendo los anglosajones sus impulsores, luego las potencias mundiales y por último, las naciones en desarrollo. El socialismo tuvo su oportunidad, fracasó en gran medida; el capitalismo, sirvió para generar riqueza individual, pero tiene en jaque la vida terrestre, haciéndose necesario reconocer que estamos en la hora conservacionista para defender los seres vivos, sobre todo tú y yo, como un todo. 

Nota: Las entidades territoriales deben entender que requieren personal especializado para definir sus planes de desarrollo, a partir del respeto por la naturaleza.       

Preocupa el daño a los ecosistemas, sin avizorar una solución conjunta de los países industrializados.