¿Quién manda aquí?

Esa incertidumbre política del Departamento lo que hace es entorpecer el normal desarrollo del ente territorial.

La situación de incertidumbre jurídica y política que vive nuestro departamento es muy delicada. Al punto que en estos momentos no se sabe a ciencia cierta quién manda en la Gobernación de Córdoba ni qué va a pasar con el manejo de este ente territorial. 

A la gobernadora encargada se le acabó el encargo, al gobernador titular también se le acabó la suspensión que le había decretado la Procuraduría anteriormente; esta entidad acaba de destituir e inhabilitar por diez años al mandatario elegido, pero aún no lo han notificado oficialmente y mientras eso no pase no se puede ejecutar, así que hipotéticamente el gobernador titular podría retomar sus funciones, lo cual manifestó que en efecto haría. 

Así de ese tamaño es el embrollo en el que está sumida la dirección del Departamento. Lo que pasa en Córdoba no tiene nada que envidiarle a las novelas macondianas de García Márquez. 

Los órganos de control y el mismo Gobierno Nacional no pueden ser tan indolentes con un departameto que ha sido relegado en todos los aspectos sociales y ahora políticos.

Unidos contra el terrorismo

Los colombianos debemos apoyar la mano firme del gobierno contra los criminales de toda clase.

El repudio a un vil acto criminal vuelve a unir a los colombianos contra el terrorismo, y no podía ser de otra manera, pues lo sucedido con la Escuela de Policía General Santander es un suceso demencial, producto de la más baja mentalidad  asesina y cruel. 

Hacer explotar un carro bomba en un centro de formación, donde jóvenes cadetes, desarmados, se preparan para servirle a la patria no tiene ni puede tener ninguna justificación ideológica ni siquiera guerrerista. Ataques cobardes como ese, con los que se truncan los sueños de familias enteras causan la más grande indignación. 

Al igual que en otros sucesos similares, de triste recordación para el país, debemos brindar todo el respaldo a la institución golpeada, y unirnos en fortaleza: autoridadesy ciudadanía en general para no permitir que los violentos vuelvan a robarnos la tranquilidad y la esperanza que tanto trabajo nos ha costado.

Compromiso

La recuperación del control del sur del departamento de Córdoba es una tarea urgente.

La expectativa de los cordobeses ante el compromiso de las autoridades de que en el mes de marzo el sur del departamento estará estabilizado es muy grande, sobre todo de la comunidad residente en esa zona que espera confiada que ese compromiso se cumpla.

Ya era hora de que se le prestara más atención a esta sección de Córdoba, no solo por parte de las autoridades departamentales sino también de las nacionales, que tienen la gran responsabilidad de devolverles la tranquilidad a sus habitantes. 

Retomar el control en el sur de Córdoba y el Bajo Cauca antioqueño en el menor tiempo posible es una obligación del Gobierno con las comunidades de esa zona, y esta no solo debe ser en el aspecto militar sino que debe también contemplar el componente social, incluyendo lo referente a justicia e infraestructura. 

Esperemos, entonces, que el último megaconsejo de seguridad, con ministra y congresistas a bordo, empiece a dar resultados pronto, porque todo compromiso tiene que cumplirse.

Que no sea un obstáculo

La continuación o no de la Ley de Garantías se debe discutir, teniendo en cuenta los obstáculos que genera en las administraciones.

En un año electoral como el presente, necesariamente cobra vigencia el tema de la llamada Ley de Garantías, la cual se ha convertido en un verdadero obstáculo para las alcaldías y gobernaciones. 

Se insiste que debería eliminarse esa disposición que  actualmente lo que hace es entorpecer la ejecución de los planes de desarrollo de las regiones al no poder contratar los entes territoriales durante ciertos periodos. 

Los que no están de acuerdo con esa ley, como la Federación Nacional de Departamentos, aducen que esta ya perdió importancia porque fue creada pensando en la figura de la reelección presidencial, la cual ya no existe en nuestro país. Y quienes están de acuerdo con ella aseguran que  es necesaria para evitar favorecimientos y beneficios con recursos públicos en la contienda electoral. 

Lo cierto es que con o sin ley de garantías, en nuestra Colombia los corruptos se las siguen ingeniando para hacer de las suyas con los recursos del Estado.

Crear una cultura

La cultura ciudadana, esa que a muchos les falta, es clave en el éxito del nuevo sistema de transporte. Hay que insistir en ella.

 

La capital cordobesa se viene preparando con toda para la pronta implementación del Sistema Estratégico de Transporte Público, con lo que se busca mejorar la movilidad del servicio. Este será un gran paso en el crecimiento de la ciudad, por lo cual requerirá del apoyo y compromiso de todos los ciudadanos. 

Para ello es imprescindible que todo ese proceso de modernización del sistema de transporte público vaya acompañado de una gran campaña de información, explicación y concientización del usuario sobre la importancia de que este se integre correctamente al sistema, lo respete y lo defienda.

Hay que tener en cuenta que esto traerá nuevos hábitos, como el uso obligado de los paraderos, carriles de uso exclusivo de los buses y la posibilidad de hacer trasbordos con el mismo pasaje, entre otros. Por ello hay que crear toda una cultura ciudadana alrededor del nuevo sistema. Algo similar a lo que se hizo, guardando las proporciones claro está, con la exitosa cultura metro de Medellín.

Dolores de cabeza

No paran los dolores de cabeza en que se han convertido la falta de cultura ciudadana y las infracciones de los motocicistas.

El mal proceder de muchos motociclistas y la falta de cultura ciudadana siguen siendo, infortunadamente, el lunar negro en el crecimiento  exponencial que ha tenido en los últimos años la capital cordobesa. 

Que en el 80% de los accidentes presentados el año pasado haya estado involucrada al menos una motocicleta es una cifra alarmante que refleja que los motociclistas no han tomado conciencia de la importancia de cumplir las normas y que las campañas pedagógicas siguen siendo un saludo a la bandera. 

Y ni qué decir del desgaste tan bárbaro de las autoridades en el interminable juego del gato y el ratón que se da en la zona céntrica de la ciudad para que carros y motos no ocupen los andenes y para que el espacio público recuperado no vuelva a ser invadido por vendedores informales.