Derroche de alegría y color

La juventud monteriana disfrutó de principio a fin la caminata River City Colors, una actividad del Primer Foro Global de Ciudades del Mundo. La caminata noctura inció en Suricentro y finalizó en la Avenida Primera frente a El Muelle Turístico. Los asistentes bailaron, cantaron y de cara al río.

El llanto de la justicia

Al parecer, la diosa romana de la justicia, que en griego se nomina Dice, en vez de venda en sus ojos, hoy ¡posee binoculares!, colocándose en su vientre un menú de precios, con un portafolio en su mano izquierda para depositar el dinero sucio de la corrupción que agarra con la extremidad superior derecha, despojándose así, de la antigua balanza. Tal representación pintoresca ocurriría si trasladamos esa estatua a nuestro entorno nacional. ¡Qué horror!  

Al parecer, la diosa romana de la justicia, que en griego se nomina Dice, en vez de venda en sus ojos, hoy ¡posee binoculares!, colocándose en su vientre un menú de precios, con un portafolio en su mano izquierda para depositar el dinero sucio de la corrupción que agarra con la extremidad superior derecha, despojándose así, de la antigua balanza. Tal representación pintoresca ocurriría si trasladamos esa estatua a nuestro entorno nacional. ¡Qué horror!  

Es cierto, casi nadie se salva, desde el más ínfimo escribiente de un Juzgado Promiscuo hasta en los empleados de las más altas esferas de la justicia, pasando por todos aquellos que de alguna u otra manera dependen de la operación de este servicio público. La mayoría se encuentran permeados por el maldito vicio de ese soborno llamado cohecho. 

Resulta imposible tapar las irregularidades que se presentan en la Rama Judicial, llámense, Corte Constitucional, Consejo de Estado y Corte Suprema, solo por nombrar los entes más importantes y representativos de la administración de justicia. En estos, cualquier suma de dinero puede manosear el curso de un proceso. Si bien no es apropiado generalizar, pues también es cierto que existen servidores públicos que se mantienen impolutos en su proceder, resulta alarmante que tan solo salgan a la luz pública uno de cada cien casos en los que se destila ilegalidad. 

No necesito cifras para avalar la manifestación anterior, toda vez que se erige como un hecho cierto. En la justicia, aparte de los funcionarios que se dedican a esta labor, coexisten una serie de agentes y mandatarios que ejecutan su cometido como si se tratara de un auténtico negocio comercial, llámense  abogados lobistas o comisionistas. Y de hecho lo es, dado que se puede titular, "la comercialización de la justicia".

Muy a pesar de la vergüenza que genera todo lo descrito, lo más detestable recae sobre la Fiscalía General de la Nación, organismo independiente adscrito a la Rama Judicial que bajo el amparo de la Ley 906 de 2004 son los dueños de la acción penal. Actualmente, es gravísimo lo que ocurre en esta unidad, pues ellos son los que juzgan, decidiendo caprichosamente si ejecutan o no su labor; es decir, si hacen o no justicia. Tal decisión depende en la mayoría de los casos, reitero, reservándome contadas excepciones, de las dádivas que se les otorguen, por hacer "la tarea" en determinado proceso, sea a favor del imputado o a favor de la víctima.  

Éste servicio público debe revisarse con urgencia por parte del Ejecutivo o el Legislativo, ya que si le sumamos a la operación la señalada mafia de abogados indignos, que lo único que les importan son sus honorarios al costo que sea, obtenemos la ecuación maquiavélica que deja en tela de juicio los postulados a la justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición, pertenecientes a la "última ratio" de la justicia y del derecho.

¿Qué hacer entonces?, Más allá de la reforma a la justicia que plantea el Gobierno nacional de eliminar la puerta giratoria e implantar el concurso de méritos a todos los niveles en la administración de justicia, no debe olvidarse de corregir a la Fiscalía, pues se ahoga sin remedio en el mar profundo de la  ilegalidad y la falta de idoneidad en el ejercicio de sus cargos. El Ejecutivo debe despertarse y percatarse de lo que está ocurriendo en esta entidad, debiendo incluso propugnar por revisar las funciones y facultades de los fiscales, estableciendo en el futuro una simetría funcional con el representante de víctima para evitar que los ciudadanos queden acéfalos de justicia, tal como está ocurriendo.    

robertovergaramonte@gmail.com

 



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